8 de junio de 2015

San JACOBO BERTHIEU. (1838 - 1896).

(Jaime, Santiago. fr.: Jacques Berthieu). 
El que engañará. Suplantador.

Martirologio Romano: En Ambiatibé, en Madagascar, san Jacobo Berthieu, presbítero de la Compañía de Jesús y mártir, que en tiempos de paz y de guerra trabajó incansable en favor del Evangelio, siendo tres veces expulsado de las misiones, y finalmente, por odio a la fe, tras ser invitado a la apostasía, fue pisoteado hasta la muerte.

Nació en Polminhac, Francia. Berthieu fue un sacerdote diocesano durante nueve años antes de que él decidiera entrar en los Jesuitas a los 35 años de edad. Él incluso se fijó hacer su misión en Madagascar antes de que él terminara noviciado. Hizo sus votos justo antes de empezar su primera misión en la isla Sainte-Marie. Catequizó a niños, realizaba su ministerio sacramental y cuidó de los enfermos hasta que en marzo de 1880 el gobierno francés expulsó a los Jesuitas y los forzaron al destierro. 
Mientras Berthieu dedicaba su energía a cultivar un huerto o jardín que creció durante el tiempo que él no pudo ejercer ningún ministerio sacerdotal. En 1885 la paz volvió cuando un tratado fue firmado; Berthieu volvió a abrir la misión en Ambositra, Madagascar. Entonces en diciembre de 1891 que él empezó a evangelizar a las personas en el distrito de Anjozorofady, a corta distancia al norte de Tananarive. Berthieu tenía 18 misiones que visitar, pero su trabajo se interrumpió varios veces por nueva guerra. En 1895 la rebelión de Malagasy contra Francia lo forzó a irse lejos, poco después él pudo devolver pero otra rebelión se levantó entre las personas de Menalamba. 
Cuando las batallas estuvieron muy cerca, el coronel francés local, el 25 de mayo, pidió a las personas salieran del pueblo para sacarlos de peligro. En 6 de junio, Berthieu fue aconsejado de llevar a sus feligreses a la capital, Tananarive. Ellos empezaron el viaje pero fueron atacados por la tribu Menalamba y se separaron buscando resguardo en cualquier pueblo que ellos pudieran encontrar. Berthieu y algunas de sus acompañantes encontraron hospitalidad, pero al día siguiente los Menalamba llegaron al pueblo y arrestaron al misionero. Ellos lo despojaron de su indumentaria y lo golpearon antes de obligarle a que caminara bajo la fría lluvia hacia el pueblo donde su vivía su jefe. Berthieu se negó a aceptar la oferta de aquel hombre, que prometió salvarle la vida y darle un puesto de consejero en la tribu Menalamba, si él renunciara su fe. Berthieu contestó que él se moriría antes de abandonar su religión. Varios hombres lo atacaron con garrotes; un golpe a la cabeza lo mató. Sus secuestradores descargaron su cuerpo y luego lo arrojaron al río, nunca fue recuperado. Fue canonizado por el papa Benedicto XVI el 21 de octubre de 2012.