19 de mayo de 2015

San CELESTINO V. Papa (1294). (c.1210 - 1296).

(Pedro Celestino, Pedro del Morrone)
Celestial, hijo del Cielo

Martirologio RomanoEn Fumone, cerca de Alatri, en la región del Lacio, muerte de san Pedro Celestino, el cual, después de haber abrazado la vida eremítica en el territorio de los Abruzos, célebre por su fama de santidad y conocido por sus milagros, fue elegido, ya octogenario, Romano Pontífice tomando el nombre de Celestino V, pero antes de que hubiese transcurrido un solo año, renunció al cargo y prefirió retirarse de nuevo a la soledad.


Se llamaba Pietro Angeleri y nació en Molise, Abruzos, Italia. "Mis padres, -cuenta en su "Autobiografía"- tuvieron doce hijos, como Jacob, y su mayor deseo era ofrecer alguno al Señor. Fue escogido el undécimo, (él mismo), que se llamaba Pedro, como fue escogido José en casa de Jacob". Pedro repetía con frecuencia a su madre "quiero ser un buen siervo de Dios"; fue todo humildad. 
Sus deseos se inclinaron a la vida de los anacoretas. Ingresó en el cenobio benedictino de Santa María de Faifoli en Montagnano, donde llegó a profesar. Al poco tiempo (1231) se sintió atraído por una mayor soledad y se retiró a Castel di Sangro y Monte Palleno. Allí vivió en una cueva dedicado totalmente a la oración. Se alternaban grandes tentaciones con altas consolaciones. Acudieron muchas personas a consultarle al mismo tiempo que le animaban para que recibiera el sacerdocio. Accedió y por ello marchó a Roma a ordenarse en 1235. De regreso, se quedó otros cinco años en otra cueva para vivir en soledad de Dios. Tenía dudas sobre la celebración de la Misa. Pensaba que si celebraba acudirían muchos y perdería la soledad. Además se sentía indigno. Pero en una visión Cristo le ordenó que celebrase la Eucaristía.
Marchó al monte Morrone, buscando mayor soledad, pero ante su fama de santidad se le unieron muchos discípulos y con ellos se retiró al promontorio rocoso en Maiella en 1245, donde durante tres años vivió integramente la vida eremítica. Cuando la colonia creció, construyó en 1246 un oratorio bajo la advocación del Espíritu Santo y organizó según el modelo de Camaldoli. Se resistía pero al fin cedió, y nació un grupo de solitarios en los Abruzos, llamados "Celestinos" en su honor y que luego se unirían a los benedictinos. Fue elegido prior general de un total de 15 fundaciones. Pero él ansiando una vida de mayor soledad se retiró a San Bartolomeo di Legio con sus más fieles discípulos y desde allí gobernó su congregación, que se iba extendiendo por Roma. En 1288 renunció al cargo y se retiró a San Giovanni d’Orfente, lugar que abandonó en 1293 para retirarse a un nuevo y pequeño oratorio en el monte Morrone, llamado de San Onofrio.
Tenía 80 años, cuando en 1294, se acercó a su retiro el arzobispo de Lyon para manifestarle que había sido elegido Sumo Pontífice. Hacía falta de un Papa santo, que rompiera las intrigas de los Orsini y Colonna en el Sacro Colegio. Además era necesario terminar con el largo interregno de sede vacante
Tomó el nombre de Celestino V. Montado en un borriquillo entró en L'Aquila. No quiso ir a Roma, sobresaltada de luchas ciudadanas. Se fue al palacio real de Nápoles e hizo construir una cabaña dentro de sus habitaciones para vivir mejor la soledad. Dicen que sus primeras decisiones fueron desastrosas y que no tardó en convertirse en un juguete de la política de Carlos II de Anjou, rey de Nápoles. Su pontificado, aunque corto, fue intenso en determinaciones que favorecieron sobre todo a sus comunidades, pues les concedió ciertos privilegios y exenciones. Impuso su reforma en el monasterio de Montecasino, imponiendo sus observancias rigurosas y el hábito de los celestinos. También quiso que los celestinos se unieran a los franciscanos espirituales, a quienes agregó como una rama de su Orden, llamada “Pauperes Heremitae Domini Celestini”, pero estas reformas fueron abolidas por su sucesor. También nombró cardenales a dos monjes celestinos: a su su fiel discípulo el beato Francisco Ronci y a Tommaso d’Ocre, lo que fue juzgado no sin cierta razón como nepotismo monástico. 
El Pontífice, consciente de su incapacidad y añorando su antigua vida de ermitaño, abdicó a los cinco meses siguiendo el consejo del cardenal Gaetani, quien le sucedió a los pocos días con el nombre de Bonifacio VIII. Por temor a un cisma, el nuevo Papa, le hizo recluir en Montecasino y allí custodiado. Una noche, burlando la guardia papal, huyó y se refugió en la Puglia, pero fue arrestado y encarcelado en el castillo de Rocca di Fumone ("Lo único que quería en este mundo era una celda, y una celda me han dado"), y allí murió diez meses después, se dice que envenenado. Fue elevado a los altares por el pontífice Clemente V, el 5 de mayo de 1313.