19 de mayo de 2015

Beato ALCUINO DE YORK. (735 - 804).

(Flaco Albino. fr.: Alcuin).
Amigo del templo.

Nació en York. Estudió en la escuela benedictina de York, y parece haber sido alumno de Egberto y Alberto, dos de los más importantes sacerdotes de la Inglaterra de su tiempo, que ocuparon la dignidad de Arzobispo de York. Se hizo monje; fue ordenado diácono y nombrado director de su antigua escuela. 
Marchó a Italia para recoger el palio para su obispo y en Parma encontró a Carlomagno, que lo tomó a su servicio en el campo de la educación: fue nombrado encargado de la instrucción del imperio carolingio y para ello fundó la Escuela Palatina. Ya anciano fue elegido abad de San Martín de Tours, donde restableció la observancia monástica con la ayuda de san Benito Aniano. Fue un escritor muy prolífico, sobre todo en el campo de la teología y la liturgia.  
Destacó más como ideólogo práctico, que como teólogo o filósofo. Tenía por meta convertir al Imperio carolingio en una nueva Atenas o una nueva Roma, aunque ahora irradiada por el espíritu cristiano. Sostiene que a las siete artes liberales, que son las siete columnas de la sabiduría humana, deben integrarse los siete dones del Espíritu Santo. Para ello enseñó profusamente el latín, dándole nuevo brillo a un idioma que por ese entonces estaba casi olvidado en el continente europeo.
En materias teológicas era menos original. En general toma argumentos de Severino Boecio, Casiodoro y san Agustín para sus obras. Su mayor contribución intelectual fue la polémica que sostuvo con Elipando de Toledo y Félix de Urgel, defensores ambos del adopcionismo, variante del cristianismo que había prendido fuertemente en España, como consecuencia de su pasado visigótico arriano. Sus principales ideas están condensadas en la carta "De animae ratione".
Entre los discípulos que Alcuino de York tuvo en Tours se cuentan Amalario de Metz, Hilduíno de Saint-Denis y el beato Rábano Mauro, este último destacado teólogo del siglo IX. Murió un 19 de mayo. En muchos martirologios aparece como “beatus”, aunque hay otros que no lo consideran tal.