28 de abril de 2015

Santa JUANA BERETTA MOLLA. (1922 - 1962).

(it.: Gianna Beretta Molla).
El Señor es su gracia

Martirologio RomanoEn Magenta, localidad cercana a Milán, en Italia, santa Juana Beretta Molla, madre de familia, que, esperando un hijo, no dudó en anteponer con amor la vida de la criatura a la suya propia.

Nació en Magenta (Milán). Recibió una educación cristiana en el seno de su familia, y siempre fue fiel a su conciencia religiosa; adoraba el deporte, incluyendo el esquí y el alpinismo, aunque no le gustaba estudiar demasiado. Estudió en el instituto de Bérgamo. Montaba en moto, leía revistas de moda y se pintaba las uñas de rojo. Al morir una de sus hermanas, la familia se trasladó a Génova en 1937, y se inscribió en el instituto de las hermanas Doroteas. En unos ejercicios espirituales comenzó a dar un giro a su vida. Durante la segunda guerra mundial, sus padres fallecieron, y la familia continuó adelante, y cuando dos de sus hermanos se hicieron franciscanos, ella decidió hacerse misionera y por ello estudió medicina, primero en Milán y después en Pavía, y ejerció la pediatría en Nido de Asilo de Puerto Nuevo, una institución benéfica de Génova. En su juventud, participó diariamente en la Eucaristía, y fue miembro y directora de la Acción Católica. 
En 1954 se casó con el ingeniero Pedro Molla y formaron una familia modelo, llena de ternura y religiosidad. Gianna compaginaba su trabajo, con la catequesis, el apostolado seglar y su hogar. Tuvo tres hijos, pero en el embarazo del cuarto hijo, en 1961, se presentó un fibroma, a pesar de todo el sufrimiento llevó adelante su gestación, poniéndose en las manos de Dios. La extirpación del tumor en el hospital de Monza fue un éxito, pero ella intuyó que su vida no estaba segura. La niña, Gianna Emmanuela, nació, pero a ella el parto se le complicó, sufrió una peritonitis séptica secundaria a la cesárea a la que fue sometida y murió en Magenta mientras repetía en la agonía "Jesús, te amo". Es la primer mujer canonizada que se ha negado a provocar un aborto. Fue canonizada por san Juan Pablo II el 16 de mayo de 2004.