8 de abril de 2015

San DIONISIO DE ALEJANDRÍA. M. 265.

(Dionisio “el Grande”).
Pensamiento de Zeus. Dios de Nisa: Baco.

Martirologio Romano: En Alejandría, en Egipto, san Dionisio, obispo, varón de gran erudición, preclaro por su confesión de la fe y por la diversidad de sufrimientos y tormentos, descansando como confesor de la fe, ya anciano, en tiempo de los emperadores Valeriano y Galieno.



Natural de Alejandría. Discípulo de Orígenes. Sucesor de san Heracles en la dirección de la escuela de Alejandría, así como del episcopado. Patriarca de Alejandría (247-265). Se libró de la persecución de Decio gracias a que le liberaron algunos cristianos y se refugió en el desierto de Libia. En el 257, fue desterrado en tiempos de Valeriano, pero no le impidió ejercer su actividad pastoral sobre su lejana comunidad, pero volvió a Alejandría después del edicto de tolerancia de Galieno en el 260. Su intento de esconderse fue criticado por algunos obispos como Germano, pero se aconsejaba en aquel tiempo, que los cristianos, si podían, huyeran ante las persecuciones. 
Desarrolló una gran actividad en su lucha contra los herejes especialmente contra Sabelio, los milenaristas y Pablo de Samosata. Escribió su experiencia ante el martirio de los cristianos de Alejandría, por medio de cartas, que luego retomó Eusebio para escribir su “Historia de la Iglesia”. San Atanasio de Alejandría lo define: "el maestro de la Iglesia entera". Sus “Actas de Comparición y Destierro”, han sido poco manipuladas. Tuvo una intensa correspondencia con el papa san Dionisio I. Mantuvo una actitud moderada en la cuestión de los “lapsis” y se opuso al novacianismo. Fue el primer obispo de Alejandría que dirigió anualmente a las iglesias de Egipto las denominadas “Cartas festales”, en la que la indicación de la fecha exacta de la Pascua de aquellos años fue ocasión de exhortación de tono pastoral. 
Murió en Alejandría después de haber gobernado su diócesis con gran prudencia y santidad durante diecisiete años. San Epifanio cuenta que su recuerdo se conservó en la ciudad gracias a una iglesia que se le dedicó, pero sobre todo, gracias a sus virtudes y sus escritos. El nombre de san Dionisio figura en el canon de las misas maronita y siria.