9 de marzo de 2015

Santa CATALINA DE BOLONIA. (1413-1463).

(it.: Caterina da Bologna).
Total destrucción. Pura, inmaculada.

Martirologio RomanoEn Bolonia, en la Emilia, santa Catalina, virgen de la Orden de las Clarisas, quien, notable por sus dotes naturales, fue aún más ilustre por sus virtudes místicas, así como por la vida de penitencia y humildad, y se convirtió en guía de vírgenes consagradas.

Catalina Vigri nació en Bolonia; a los nueve años fue enviada a la corte de Ferrara, para que se educara con la princesa Margarita de Este, como dama de ésta. Creció bien educada e instruida. Leía y escribía el latín con una gran elegancia. A los 13 años, después del matrimonio de la princesa Margarita, consagró su alma a Dios, y con un grupo de jóvenes, guiadas por la condesa del Verde, Lucía Mascheroni, entró en el convento de las clarisas de Corpus Domini de Ferrara, aunque en un principio había ingresado en las agustinas. En 1432 profesó como clarisa ante san Bernardino de Siena. Ella misma decía: “Cuando salí del siglo, mi único objeto fue hacer la voluntad de Dios y para quererlo amar con amor perfectísimo, y día y noche no pensaba ni pedía otra cosa, sino que pudiera, supiera y tratara de amar y conocer a Dios”. 
Practicó la pintura y la música; tocaba el violín maravillosamente sin haber tomado lecciones. Allí sufrió de éxtasis: se dice que en una Navidad se le apareció María y le puso al Niño en sus brazos; profetizó la caída del Imperio Romano de Oriente. Trabajó en los oficios más humildes, entre ellos el de panadera y portera, pero siempre en contemplación con Dios, aunque durante cinco años sufrió una fuerte purificación, que la pusieron al borde de la desesperación, pero que supo superar con la ascesis y la oración. La obediencia y la humildad fueron siempre para ella fundamentales para la vida espiritual. 
Fue maestra de novicias, y enviada como fundadora del monasterio de Corpus Domini en Bolonia del que fue abadesa hasta su muerte. Vivió en este cargo hasta cumplir los 50 años, que fue la edad con la que murió. Antes de morir dejó a su director espiritual un "Tratado de las siete armas espirituales" y el libro de "Las Revelaciones o los doce jardines". Su cuerpo momificado se conserva sentado en una silla del convento de Bolonia, ya que según la tradición, una vez muerta su cadáver exhalaba un perfume extraordinario y sus restos tuvieron poderes taumatúrgicos. La Orden franciscana celebra su memoria el 9 de Mayo. Fue canonizada por Clemente XI el 22 de mayo de 1712. Patrona de Bolonia.