26 de marzo de 2015

San PEDRO DE SEBASTE. (c.340-c.391).

Piedra firme. Roca.

Martirologio Romano: En Sebaste, en Armenia, san Pedro, obispo, hermano menor de san Basilio Magno, fue un eximio defensor de la fe ortodoxa ante los arrianos.

foto de familia
Hijo de santos Basilio “el Viejo” y Emelia; hermano de santos Basilio “el Grande”, Gregorio de Nisa y Macrina “la Joven”. Nació en Capadocia. Fue el más joven de la numerosa familia, y Macrina su hermana mayor, fue quien ejerció una gran influencia en la capacitación religiosa del santo; ella actuó como una institutriz en la vía de la perfección cristiana, por medio de una vida espiritual y ascética.
Renunciando al estudio de las ciencias profanas, se dedicó a la meditación sobre las Sagradas Escrituras y al cultivo de la vida religiosa. Luego de la elevación de su hermano a la sede episcopal de Caesarea, Pedro recibió la ordenación sacerdotal, pero renunció a las actividades comunes y se dedicó a llevar una vida solitaria y ascética. 
 Ayudó a su hermana en los aspectos devocionales de su vida, y también ayudó con su madre en las condiciones monásticas, a la muerte de su padre. Sucedió a su hermano san Basilio en el cargo de abad. Aproximadamente en el año 380-381 fue elevado a la sede episcopal de Sebaste en Armenia y sin desplegar actividad literaria, tomó posición a la par de sus hermanos Basilio y Gregorio en su lucha contra la herejía ariana
 En su vida y administración episcopal, demostró las mismas espléndidas características de Basilio. Estando relacionado de estrecha manera con sus hermanos, siguió los escritos de estos con gran interés. Llevado por su consejo, Gregorio de Nisa escribió su gran trabajo “Contra Eunomius”, en defensa del libro de Basilio en el que se respondía a un trabajo de Eunomius.
 Fue también producto de su deseo, que Gregorio escribió el “Tratado sobre el Trabajo de los Seis Días”, a fin de defender un trabajo similar de Basilio contra falsas interpretaciones, llegando a completar los argumentos. Otro trabajo de Gregorio, “Sobre la Dotación del Hombre”, también fue escrito como producto de una sugerencia de Pedro, y enviado a éste con un prefacio apropiado como regalo de Pascua en 397.
 No tenemos información detallada en lo concerniente a su actividad como obispo, excepto que estuvo presente en el Concilio Ecuménico de Constantinopla en 381. Luego de su muerte fue venerado como un santo.