12 de marzo de 2015

San JOSÉ ZHANG DAPENG. (1754-1815).

(José Tsang-ta-pong).
El acrecentará. Añadido. Crecimiento.

Martirologio Romano: En la ciudad de Guiyang, de la provincia china de Guangxi, san José Zhang Dapeng, mártir, el cual, recibida la luz de la fe, apenas bautizado abrió su casa a misioneros y catequistas, y ayudó a pobres, enfermos y niños hasta que, condenado a la crucifixión, derramó lágrimas de alegría por haber sido considerado digno de morir por Cristo.

Nació en Duyun, provincia de Guizhou (China), y fue desde joven espiritualmente inquieto. Se unió primero a un grupo de ayunadores llamado «Religión del agua clara» (Qingshui jiao), en busca de la rectitud y la pureza. Esta no le conformó, y se enroló en una escuela de maestros taoístas, donde llegó a ser “Daoshi”, sacerdote taoísta. Pasado el tiempo, casado y con 40 años, se instala en Guiyang, la capital de la provincia, asociado a un amigo, Wang, en el comercio de la seda.
Precisamente a través del hijo de su amigo, que se había hecho cristiano en la capital, toma contacto con los misioneros cristianos, que le hacen conocer el evangelio. El estudio del catecismo lo acerca más y más a la fe, pero José tenía en ese momento dos esposas y no podía recibir el bautismo. Finalmente se separó de la segunda, dotó a ella y al hijo de ese matrimonio, y recibió en 1800 el bautismo de manos del P. Matías Luo, y dos años más tarde la comunión.
Llegó a ser un catequista de primer nivel, pero en la persecución de 1812, atemorizado, se retiró de la capital; pero encuentró a Mons. Dufresse, quien le instó a volver a Guiyang para alentar y confortar a los fieles. José comprendió el error de huir y, de regreso en la capital, se unió en el apostolado entre sus conciudadanos, especialmente entre los pobres, enfermos y niños. José vagó de escondite en escondite, mientras el gobernador puso precio a su cabeza. Finalmente en 1815 el hermano joven de su esposa, por condicia, lo entregó, guiando él mismo a los espías hasta la guarida de su cuñado. Acusado ante los jueces, fue condenado a morir en la cruz, lo que le produjo lágrimas de emoción, por no considerarse digno de morir como Cristo. Murió en Kweyang, China, el día 12 de marzo de 1815. Fue canonizado por san Juan Pablo II el 1 de octubre de 2000.