17 de marzo de 2015

Beato JUAN NEPOMUCENO ZEGRÍ MORENO. (1831-1905).

Dios es misericordioso. El que está en gracia de Dios. Admirable.

Martirologio Romano: En la ciudad de Málaga, en España, beato Juan Nepomuceno Zegri Moreno, presbítero, que santificó su vida en el ministerio al servicio de la Iglesia y de las almas, y para promover más eficazmente la gloria de Dios Padre en Cristo, fundó la Congregación de Hermanas Mercedarias de la Caridad.

Nació en Granada y procedía de la antigua nobleza árabe. Estudió en el Sacro Monte y fue ordenado sacerdote en 1855. Párroco en varias parroquias de la archidiócesis granadina, en 1869 pasa a Málaga como vicario general y provisor, siendo también canónigo y profesor del seminario. Llegó a ser predicador de la reina Isabel II. Conmovido por las miserias en las que vivían las personas abandonadas, en 1878, fundó la Congregación de las Religiosas Hermanas de Caridad de la Beata María Virgen de la Merced (Mercedarias de la Caridad), con el fin de liberar a los seres humanos de las esclavitudes y, bajo la protección de Santa María de la Merced, lo que le trajo numerosas pruebas, entre ella la prohibición romana de intervenir en el nuevo Instituto y fue expulsado de ella por orden pontificia. Aceptó con humildad y se apartó de la Orden. Cuando, en 1894, se demostró finalmente su inocencia, la Congregación se negó a readmitirle. Murió solo en Málaga. Tan sólo en 1925 las Mercedarias de la Caridad volvieron a reconocer a su fundador y a inspirarse en su ejemplo. 
Hasta 1978 no comenzaría su andadura esta Congregación. Destaca el lema que dejó para la posteridad. “Todo para el bien de la Humanidad en Dios, por Dios y para Dios”. Su carisma fue un servicio de caridad, en orden a la plena liberación de los hombres y a la misión de “curar llagas, remediar males, calmar pesares, desterrar necesidades, enjugar lágrimas; no dejar en España y, si fuera posible, en todo el mundo, a un solo ser abandonado, afligido, desamparados, sin educación religiosa y sin recursos”. Fue beatificado por san Juan Pablo II el 9 de noviembre de 2003.