26 de enero de 2015

Santos TIMOTEO y TITO. s. I.


Timoteo: Que honra a Dios; coraje divino.
Tito: Salvo, protegido, honrado.

Martirologio Romano: Memoria de los santos Timoteo y Tito, obispos y discípulos del apóstol san Pablo, que le ayudaron en su ministerio y presidieron las Iglesias de Éfeso y de Creta, respectivamente. Les fueron dirigidas cartas por su maestro que contienen sabias advertencias para los pastores, en vista de la formación de los fieles.

Timoteo. M. c. 97. Era hijo de padre griego pagano y madre judía, aunque parece que no estaba circuncidado, a pesar de que se le consideraba judía, pero sus padres no debían ser estrictamente observantes, en lo que se refiere a su madre. Nació en Listra de Licaonia (Asia Menor), muy joven se hizo discípulo de Cristo gracias a un viaje de san Pablo a su ciudad. Pablo lo hizo circuncidar “en consideración a los judíos que había en aquellos lugares” (At 16,2). Desde el año 50 acompañó a Pablo por Éfeso, Jerusalén, Frigia, Galacia, Tesalónica, Corintio, Troya, Macedonia y Roma. Pablo decía: "No tengo a nadie que comparta mejor mis sentimientos... Me ha ayudado en la predicación del Evangelio como un hijo ayuda a su padre". Pablo y Timoteo se complementaron bien. Pablo, ardiente y audaz. Timoteo, tímido y precavido, pero dócil y fiel. Juntos acometieron grandes empresas.
Pablo, preso en Roma, presintió su fin ya cercano. Consagró obispo a Timoteo y lo envió a Éfeso (1 Tm 1,3). Le escribió dos Cartas, la última desde Roma, cuando Timoteo estaba ya en Éfeso. Es el testamento apostólico de Pablo, un verdadero código del ministerio pastoral. Eusebio dice que fue, como obispo de la iglesia de Éfeso, fiel a su misión. El apócrifo "Hechos de Timoteo", nos dice que murió mártir en Éfeso durante el gobierno del emperador Nerva. Sus restos se encuentran en la catedral de Termoli, en Molise (Italia). 

Tito. M. c. 96. Parece que era oriundo de Cilicia. Era pagano se convirtió después de una predicación de san Pablo en Antioquía. Era menos afectivo que Timoteo, pero más enérgico, más fuerte en las contradicciones. Pablo lo llamó “su ayuda preciosa, su hijo querido, su amadísimo hermano”. Pablo lo asoció a su apostolado y se lo llevó al concilio de Jerusalén. Era un caso delicado, pues Tito venía de la gentilidad, y los más rigorista exigían que fuera circuncidado, para ser admitido en los ágapes. Después de muchas discusiones, la tesis de Pablo venció. Para ser discípulo de Jesús no era necesario circuncidarse.
Acompañó a Pablo por Corintio, Nicópolis del Epiro y Creta. Pablo dijo de él: "Hijo verdadero según la fe, apóstol y gloria de Cristo" (Tt 1, 4). El celo y la habilidad de Tito logró la pacificación de la comunidad de Corinto. Después Pablo lo consagró obispo de la comunidad de Gortina (Creta) (Tt 1, 5) y le recomendó que pusiera orden en la difícil situación por la que pasaba la comunidad de Creta. El apóstol de los gentiles escribió una "Carta a Tito", y le recomendaba que procediese con autoridad frente a los indisciplinados, y con mucha vigilancia en lo que se refiere "a cuestiones necias, genealogías, altercados y vanas disputas de la Ley". "Habla con imperio y que nadie te desprecie". Otra vez el celo apostólico de Tito triunfó como antes en Corintio. Supo ganarse el cariño de los cretenses y a ellos se entregó hasta el fin de su vida. MEMORIA OBLIGATORIA.