3 de enero de 2015

Santa GENOVEVA. (c.420 - c.502).


(Violante. fr.: Geneviève).
De buena estirpe. Blanca ola

Martirologio Romano: En París, ciudad de la Galia (hoy Francia), santa Genoveva, virgen de Nanterre, que a los quince años, aconsejada por el obispo Germán de Auxerre, tomó el velo de las vírgenes. Animó a los habitantes de la ciudad, temerosos por las incursiones de los hunos, y ayudó a sus conciudadanos en tiempo de hambre.

Nació en Nanterre, una pequeña aldea cerca de París, pertenecía a una familia acomodada, de la clase de altos funcionarios del Imperio. Según la leyenda, en el 429, cuando los santos Germán de Auxerre y Lupo de Troyes iban de camino a Inglaterra, para luchar contra el pelagianismo, pasaron por la aldea de Genoveva, y ya que sus enseñanzas la impresionaron muchísimo, Genoveva entregó desde muy temprana edad su vida y su virginidad, con la bendición de los santos citados; san Germán, que le predijo su vocación religiosa, le entregó una medalla que tenía una cruz gravada y que conservó siempre. 
Después de recibir el velo simbólico de la virginidad del obispo de París, Wilicus, hacia el 434, se dedicó a la penitencia y a la caridad. Al morir sus padres, se marchó con su madrina a París, donde su sóla presencia suscitó los recelos de sus conciudadanos, a pesar del apoyo reiterado de san Germán de Auxerre, en su segundo viaje hacia el 444. En el 451, durante la invasión de Atila, levantó el espíritu de la población con sus oraciones y consiguió que la ciudad no fuera ocupada, y que el rey huno se fuera hacia las llanuras de Châlons; no por ello tuvo la comprensión de sus ciudadanos, que la trataron de visionaria, hasta que se dieron cuenta de que sus visiones venían del Cielo y también gracias a un apoyo moral, de nuevo, a nivel póstumo de san Germán; más tarde durante la guerra con los francos del rey Childerico, obtuvo el abastecimiento de la ciudad. Su vida fue adornada con muchas leyendas durante el medioevo. 
Su fama y sus milagros llegaron muy lejos hasta el mismo san Simeón Estilita el Joven que desde lo alto de su columna en el desierto asirio, al ver a los galos entre la multitud que iba a visitarle, les preguntaba por Genoveva, de la que había oído hablar. Fue muy venerada por los reyes francos Clodoveo y santa Clotilde. Durante la Revolución francesa, su sepulcro fue saqueado, y sus restos fueron públicamente quemados. Patrona de París.