20 de enero de 2015

San FABIÁN. Papa (236-250). M. 250.


Cultivador de habas. Venerable

Martirologio Romano: San Fabián, papa y mártir, que, siendo simple laico, fue llamado al pontificado por indicación divina y, después de dar ejemplo de fe y virtud, sufrió el martirio en la persecución bajo el emperador Decio. San Cipriano, al hacer el elogio de su combate, afirma que dejó el testimonio de haber regido la Iglesia de modo irreprochable e ilustre


Nació en Roma. Era seglar cuando sucedió al papa san Antero; según la "Leyenda Dorada" era un simple granjero, que cuando iban a elegir nuevo Papa, una paloma se posó sobre su cabeza, y eso se consideró un signo del Cielo, y por ello fue destinado a subir al trono de san Pedro. Fue desterrado a Cerdeña a los 40 días de su pontificado. 
La muerte violenta del emperador Maximino hizo que la Iglesia viviera una relativa calma. Aprovechó los intervalos de paz, especialmente durante el imperio de Felipe el Árabe, para la organización de la vida social de la Iglesia; distribuyendo Roma en siete regiones, cada una con un diácono al frente (uno de estos será san Lorenzo). Cada uno de los siete diáconos tenía un subdiácono como ayudante, y un notario o historiador regional, encargado de redactar las actas de los mártires, que tan buen servicio hicieron en la posteridad. Parece que a él se debe que una misión de obispos evangelizara las tierras de la Galia. Hizo llevar a Roma los restos mortales de santos Ponciano e Hipólito, que se habían visto unidos, en la muerte, en las minas de Cerdeña, después de saber estado discutiendo toda su vida y los enterró en las catacumbas de San Calixto.
El prestigio de Fabián fue inmenso. Decio, se decía que prefería antes un rival en el Imperio que a Fabián en Roma, por esto cayó entre los primeros mártires de la persecución más sanguinaria de la historia, la de Decio. "Me alegro de que un gobierno tan integro como el suyo, haya sido gloriosamente coronado" le escribió san Cipriano desde Cartago. Al parecer también intervino en favor de Orígenes, convencido de su ortodoxia por una carta de éste y, por tanto, lo readmitió a la comunión con la Iglesia romana, de la que se le había excluído anteriormente. Murió en la persecución de Decio, después de haber sido atado a un poste y atormentado con tenazas, fue decapitado. Sus reliquias fueron llevadas a la basílica de San Sebastián y por esta razón estos dos mártires han sido honrados con una única fiesta hasta el 1969, cuando han sido separados en la liturgia. MEMORIA FACULTATIVA.