3 de enero de 2015

OTROS SANTOS DEL DÍA:



San Gordio. M. 304. 
(Gordo, Gordón).
Martirologio Romano: En Cesarea de Capadocia (hoy Turquía), san Gordio, centurión y mártir, al que san Basilio consideró émulo del centurión que estuvo junto a la Cruz, por cuanto confesó a Jesús, Hijo de Dios, durante la persecución bajo Diocleciano.
Soldado en Cesarea de Capadocia; fue expulsado del ejército a causa de su religión, se retiró al desierto, pero durante la persecución Diocleciano, mientras se celebraban los festivales en honor a Marte, regresó a Cesarea, y en el anfiteatro tomo asiento en lugar visible y, poco antes de que diera comienzo la carrera de carros, se puso de pie declarándose públicamente cristiano. Sus Actas las escribió san Basilio de Cesarea, que dice “era un hombre de aspecto descuidado, con el cabello sucio y revuelto, la barba hirsuta y enmarañada, la ropa desgarrada, flaco y demacrado todo su cuerpo”. Sin embargo irradiaba una dignidad que regocijaba el espíritu de los cristianos. El prefecto lo hizo comparecer e intentó por todos los medios, amenazándolo y sobornándolo, para que se retractara. Pero Gordio se mostró inquebrantable, aceptando con la alegría la muerte por la espada. 

Santa Imbenia. s. IV. 
Virgen sarda que sufrió el martirio por la fe en Cristo durante la persecución de Diocleciano. Sus reliquias fueron descubiertas en 1628 en la iglesia de San Lussorio y fueron trasladadas a la Basilica Insigne Colleggiata di Santa Maria della Neve en Cuglieri, diócesis de Bosa en Cerdeña, donde se conservan y son muy veneradas.

San Teógenes. M. 320. 
Parium
(Teógeno, Teágenes).
Casta divina.
Martirologio Romano: En Pario en el Helesponto, hoy Turquía, san Teógenes, mártir: bajo el imperio de Licinio, enrolado entre los reclutas, rechazó prestar el servicio militar por su fe cristiana, fue encarcelado, torturado y, por último, ahogado en el mar
Se dice que era obispo de Parium en Asia Menor, durante el gobierno del emperador Licinio, el tribuno Zalininthius le pidió que renunciara a su condición de sacerdote y a Cristo y que entrara en el ejército. Ante su firme negativa, fue despiadadamente azotado con varas, encarcelado sin comida y sentenciado a morir ahogado en el mar. En su ejecución, oró y una luz extraordinaria iluminó a los asistentes. Los marineros y algunos soldados se convirtieron, pero otros soldados le ahogaron, cumpliendo así la sentencia. Su cuerpo fue recuperado del agua por los cristianos y sepultado bajo las murallas de la ciudad; en este lugar se produjeron numerosas curaciones.
Según añade su biografía, entre los soldados que murieron con él se encuentran los santos Primo y Cirino, asociándolos así a unas supuestas Actas de estos mártires que murieron en Cízico en el Helesponto heleno. 

San Florencio de Vienne. M. c. 377. 
catedral de Vienne
(Eustadio Florencio, Florente. fr.: Florent de Vienne).
Martirologio Romano: En Vienne, en la Galia Lugdunense (hoy Francia), san Florencio, obispo, que participó en el concilio celebrado en Valence.
El antiguo Martirologio dice que fue el cuarto obispo de Vienne, martirizado durante el gobierno de Galieno hacia el 275. Se dice que participó en el concilio de Valence (374), porque su firma aparece en las Actas. 
En el Martirologio Jeronimiano, en la fecha del 3 de enero, dice escuetamente: «En Vienne, sepultura de Florencio.». Además, la “Crónica de Adón” (siglo IX) -que quiso establecer una cronología de los obispos de Vienne, pero resultó carente de valor histórico-, situó a Florencio bajo el imperio de «Gordiano, Filipo, Decio, Gallo y Volusiano», tal como explica el libro episcopal de Leodegario; y lo hace también morir mártir en el exilio. Estas leyendas habían sido recogidas en el Martirologio Romano, que hasta su edición renovada en 2001 decía: “En Vienne, en la Galia, san Florencio obispo, quien, en tiempos de Galieno emperador [no Gallo], enviado al exilio, consumó allí su martirio”. El Martirologio Romano actual ha retenido la inscripción del santo, pero ha dejado sólo el dato que puede ser históricamente accesible: su participación en el sínodo de Valence, cien años más tarde que el imperio de Galieno.

San Luciano de Lentini. s. V. 
Martirologio Romano: En Lentini, de Sicilia (hoy Italia), san Luciano, obispo.
IXº Obispo de Lentini (Siracusa, Italia), sucesor del obispo iconoclasta Crescente. Estuvo al frente de la diócesis siciliana durante 27 años, atrayendo al pueblo a la verdadera fe, beneficiándolo con diversos prodigios. Favoreció el culto de los santos mártires Alfio, Filadelfio y Cirino, según la devoción de los lentinenses. Oró, junto al pueblo, durante una epidemia de peste, para que los santos mártires intercedieran ante el Señor, liberando a la ciudad de la enfermedad. Fue sepultado en la iglesia dedicada a los santos mártires, a los que admiró y veneró.
                                                    
San Fintano de Doone. M. 597. 
(ing.: Fintan of Doon, Fintan of Limerick).  
Fue hermano de san Finlugh; hijo de Diman, que era descendiente de Mured Manderig, rey del Ulster, y de Alinna, perteneciente a una noble familia de Limerick. Fue discípulo de san Congal en la abadía de Bangor. En esta época los piratas asaltaban frecuentemente los monasterios y se le atribuye algunos milagros con respecto a ellos, que no tienen certeza histórica y otros muchos milagros típicos de los santos irlandeses y celtas. También se dice que enseñó a un leproso a plantar un campo de maíz, con lo que el leproso pudo subsistir. Es honrado como patrón de Doon en Limerick, donde se venera todavía su pozo sagrado. En esta localidad fue recibido con gran hospitalidad por Columbano, hijo de Kynchadhe.