9 de enero de 2015

Beatos JOSÉ PAWLOWSKI y CASIMIRO GRELEWSKI. M. 1942.


José: El acrecentará. Añadido. Crecimiento. Casimiro: Que enseña la paz.

Martirologio Romano: En el campo de concentración de Dachau, cercano a Munich, de Baviera, en Alemania, beatos José Pawlowski y Casimiro Grelewski, presbíteros y mártires, que al ser invadida Polonia durante la guerra fueron deportados, y consumaron su martirio en la horca.


José Pawlowski nació en Proszowice, Polonia en 1890. Ingresó en el seminario diocesano de Kielce, pasando luego a Innsbruck, Austria, donde estudió Teología en la universidad Católica. Fue ordenado sacerdote en 1913. Fue destinado al seminario diocesano de Kielce, primero como profesor, luego como vicerrector, y en 1936 como rector. Al mismo tiempo desarrollaba una intensa labor como fundador y asistente de numerosas asociaciones clericales y seglares dedicadas a la oración, a la formación religiosa, la promoción misionera y el apostolado o la caridad. En 1939 pasó como párroco a la catedral.
En 1941 fue arrestado y llevado a la cárcel de Kielce, desde donde lo trasladaron al campo de concentración de Oswiecin y después a Dachau. Después de ocho meses de padecimientos y malos tratos, fue ahorcado en el mismo campo.
Durante su prisión, además de soportar con gran fortaleza sus propias miserias, alentaba a los demás a sobrellevar sus desgracias con valor y ponerse en manos de la misericordia de Dios. El día antes de su muerte repetía a quienes veía desesperados: “Dios es bueno. En las situaciones más desesperadas de la vida, él hallará una inesperada y gozosa vía de escape. Veréis como no tarda mucho en llegar la liberación”. 

Casimiro Grelewski nació en Dwikozy (Sandomierz) en 1907. Ingresó en el seminario diocesano de Sandomierz donde fue ordenado  sacerdote en 1929. Fue enviado al instituto de Radom en calidad de prefecto, obligación que él simultaneó con otras actividades pastorales. Al llegar la II Guerra Mundial, pasó a dar clases en las escuelas profesionales, que todavía estaban abiertas, y se ocupó de los niños huérfanos y abandonados que generaba el conflicto, fundando para ellos un asilo. 
La Gestapo lo arrestó en 1941 y lo llevó a la famosa casa de torturas de la calle Kosciusko. Luego lo llevaron al campo de concentración de Skarzysko-Oswiecin y después al de Dachau y aquí se decidió su muerte. Poco antes de que lo ahorcaran gritó a los verdugos: “Amad al Señor Dios”. Repitió con frecuencia que todo estaba en manos de la Providencia y fundó la Cruzada Eucarística para los jóvenes y niños con los que trabajó. 
Fueron beatificados con otros 106 compañeros por el papa Juan Pablo II el 13 de junio de 1999.