1 de enero de 2015

Beato LUIS GROZDE. (1923-1943).


(Esl.: Lojze o Alojzij Grozde).

Martirologio Romano: En Mirna, en la actual Eslovenia, beato Luis Grozde, mártir.

Nació en la localidad eslovena de Zgornje Vodale. Fue hijo ilegítimo y su madre se casó cuando él tenía cuatro años. Su tía se hizo cargo de él. Fue marginado, para que no les recordara la vergüenza de la familia, careció totalmente del afecto familiar. Sintiéndose lastimado, se aísla, se rebela y se convierte en un verdadero salvaje. Indeseado por todos, él mismo se lamenta de no haber fallecido en un accidente. Su único consuelo es la soledad de los bosques.
Pero cuando va a la escuela por primera vez encuentra la liberación. Supera su complejo de inferioridad y se convierte en un excelente estudiante. Descubre la lectura, la que se convertirá en su pasión. Aunque parezca difícil, Luis es piadoso.
Por último, la suerte llama a su puerta. Una benefactora permite que él siga sus estudios en un colegio de Liubliana, la capital. Es el año 1935, año del Congreso Eucarístico. Las celebraciones religiosas le impresionan, pero también experimenta el desprecio de sus compañeros que sólo ven en él a un pobre campesino desaliñado y pretencioso. Luis reacciona violentamente a esta discriminación, pero también con el orgullo de ser el mejor alumno, gracias a su perseverancia y trabajo duro. No tiene amigos, ni en su pueblo ni en la ciudad, se refugia en el estudio, en la poesía (para la que tenía un verdadero talento) y el alcohol. Sin embargo, no carece de cualidades. Tiene la predisposición de dar clases gratuitas a sus compañeros, motivándoles. Es piadoso, pero aún cede a las tentaciones de la vida fácil, perdiéndose por caminos moralmente reprobables.
Es entonces, que llevado por unos amigos, ingresa a la Acción Católica. Poco a poco, empieza en él una lucha que lo llevará a una conversión radical. Establece su programa de oración, acepta responsabilidades, incluyendo el editar la revista del movimiento. Se da cuenta de que los estudios no son sólo un medio de promoción social sino también un instrumento de apostolado. Convertido en uno de los mejores líderes de la Acción Católica, predica, no sólo con palabras, sino sobre todo con el ejemplo. Su vida ha cambiado, en sus hábitos y virtudes de pureza, la dulzura, la humildad y la paciencia: es un verdadero apóstol, testigo de Cristo. Reza, comulga diariamente, participa en retiros espirituales. Enemigo de la mediocridad, su deseo es radical: ¡santo o nada!, estaba por seguir la vocación sacerdotal.
Sus últimos años de estudio en el colegio coincidieron con la inminente Segunda Guerra Mundial y con la guerra civil, que sumieron a la sociedad eslovena en un profundo caos. Entre tanto la situación política de Yugoslavia se altera. Tras el conflicto mundial de la Segunda Guerra Mundial viene el surgimiento del comunismo promovido por Tito y la posterior persecución a la fe católica. Los líderes de la Acción Católica y los sacerdotes son asesinados sólo porque se atrevieron a denunciar el peligro del marxismo. Luis Grodze es consciente de que es un blanco fácil para la persecución. Confía en el sacrificio de su vida a Cristo. “No quiero ser un hombre mediocre. Una tarea tan bella y sublime como la que propone la Acción Católica, vale la pena que sea vivida a cualquier precio”.
En las vacaciones de verano del año 1942, Grozde no pudo volver a su hogar debido a la situación de violencia en su región natal, Dolenjska. Optó por visitar a su familia el día de Año Nuevo de 1943 y pidió un permiso para el viaje. El 1 de enero de ese año celebró la Misa en el monasterio cisterciense de Stilna y después tomó un tren, que tuvo que dejar porque las vías estaban interrumpidas. Decidió continuar andando su viaje hasta la localidad de Mirna, a cuya entrada un centinela partisano le detuvo e interrogó.
Le hallaron un librito de la misa en latín, el libro de Kempis "Imitación de Cristo" y un libro de la Virgen de Fátima. Fue detenido y acusado de propaganda contra el comunismo. A lo largo de la noche fue torturado hasta la muerte. Su cadáver fue hallado, días después, en los bosques cercanos a Mirna, con signos de su suplicio, aunque incorrupto. Su fama de su santidad ha crecido desde entonces y es considerado como un verdadero mártir en Eslovenia. Fue beatificado por SS. Benedicto XVI el 13 de junio de 2010.