22 de enero de 2015

Beato LADISLAO BATTHYÁNY-STRATTMANN. (1870-1931).


(hug.: Batthyány-Strattmann László).
Señor glorioso. Buen soberano

Martirologio Romano: En Viena, capital de Austria, beato Ladislao Batthyány-Strattmann, que, siendo padre de familia, dio testimonio del Evangelio con la santidad de su vida y de sus obras, tanto en el ambiente familiar como en la sociedad civil. Honró como cristiano el nombre y la dignidad de médico, entregado con toda caridad a cuidar a los enfermos, para los cuales fundó un hospital en el que solamente acogía a los pobres y miserables, dejando de lado todo género de vanidad.

Nació en Dunakiliti (Hungría), en el seno de la antigua nobleza húngara. En 1876, la familia se trasladó a Kittsee Köpcseny (actualmente en Austria), a causa del peligro que representaba un desbordamiento del Danubio. La muerte prematura de su madre le indicó su vocación de médico, con el deseo de curar a los pobres. Su padre quería que se dedicara a la administración del patrimonio familiar; por eso, se inscribió en la facultad Agraria de Viena. Estudió también química, física, filosofía, literatura y música. En 1896 comenzó los estudios de medicina en Viena y en 1900 obtuvo el doctorado. 
En 1898 se casó con la condesa María Teresa Coreth, con la que tuvo 13 hijos, y formaron una familia cristiana y feliz. En 1902, Ladislao fundó un hospital privado en Kittsee, donde se especializó en cirujía ocular. Durante la I Guerra Mundial amplió el hospital para curar a los soldados. En 1915, heredó el castillo de Körmend (Hungría) y también el título de "príncipe", así como el apellido Strattmann. En 1920 la familia se trasladó al castillo y en una parte de él montó un hospital, sobre todo para la actividad de oftalmología. En esta especialidad llegó a ser un gran especialista, famoso tanto en su patria como en el extranjero.
Atendió a muchos pobres de la región, y como pago les pedía el rezo de un Padrenuestro por él. También su farmacia expedía gratuitamente las medicinas a los pobres, e incluso les daba dinero para sus necesidades. Ladislao no solo se ocupó de la salud física de sus pacientes sino también de la espiritual, ya que se consideraba un instrumento en manos de Dios quien era el que realmente curaba. Su fe se mostró en toda su fortaleza cuando fue atacado de una enfermedad grave, y que aceptó con gran serenidad. Murió en Low (Austria) después de 14 meses de graves sufrimientos y con fama de santidad. Fue beatificado por SS Juan Pablo II el 23 marzo 2003 en la Plaza de San Pedro.