8 de enero de 2015

Beata EUROSIA FABRIS. (1866-1932).


(it.: Eurosia Fabris Barban). 
Buena oradora

Martirologio Romano: Cerca de Vicenza, Italia, beata Eurosia Fabris, madre de familia y miembro de la Orden Franciscana Seglar.

Nació en Quinto Vicentino, Vicenza (Italia), en el seno de una familia de campesinos. En 1870, se trasladó con su familia a Marola, pedanía de Torri di Quartesolo (Vicenza) donde vivió toda su vida. Su infancia la pasó trabajando en el campo y en las tareas domésticas, al mismo tiempo que aprendió a leer y a escribir. Aprendió costura y fue maestra en esta disciplina. Se inscribió en la Asociación de las Hijas de María, y tuvo una gran devoción por María, para ello contribuyó el cercano santuario de la Virgen de Monte Berico, referencia de su devoción. También fue devota del Espíritu Santo, el pesebre, el crucifijo, el sagrario, las ánimas del purgatorio. Fue un apóstol con su familia, sus amigas y en la parroquia donde fue catequista de niñas, y de las jovenes que iban a su casa para aprender corte y confección. 
A los 18 años era una joven seria, piadosa y trabajadora; tuvo varias propuestas de matrimonio pero ella se negó, hasta que, para ayudar a un vecino que se había quedado viudo con dos niños pequeños, consideró que la voluntad de Dios era casarse con él, por el bien de los niños. En 1886 se casó con Carlo Barban, con el que tuvo 9 hijos, más las dos hijas de su marido y otras niñas huérfanas que adoptó. A Eurosia en su casa la llamaban Rosina, y toda su familia “Mamma Rosa”. Educó a sus hijos en una sólida formación cristina, y les demostró un gran afecto, desviviendose por ellos, (tres de sus hijos fueron ordenados sacerdotes, dos diocesanos y otro franciscano). Fue una excelente esposa, y en el matrimonio existió una gran armonía. Se cuidó siempre de los pobres y enfermos, y en 1930 sufrió la muerte de su marido. 
Ingresó en la Tercera Orden de San Francisco, y su familia se convirtió en una pequeña iglesia doméstica. En este empeño de educar en la fe y caridad a los más necesitados. Mamma Rosa se consumió y murió con serenidad. El Cardenal José Saraiva Martins, en nombre de SS Benedicto XVI, la beatificó el 6 de noviembre de 2005.