Martirologio Romano: En Roma, san Félix IV, papa, que convirtió dos templos paganos del Foro romano en la basílica dedicada a los santos Cosme y Damián, y trabajó mucho en favor de la fe católica.

Poco antes de su muerte, Félix, preocupado por la posibilidad de cismas con ocasión de su sucesión, designó como su sucesor al archidiácono Bonifacio, estrecho colaborador suyo. Fue sepultado en San Pedro del Vaticano. En su epitafio se recuerdan su generosidad para con los pobres, su humildad y su prudente administración económica.
Tradicionalmente se le da el número de orden IV entre los papas llamados Félix, pero se trata en realidad del III, puesto que el antipapa Félix II (año 365) no tiene derecho a figurar en el número de la sucesión (y por tanto Félix III -también santo- es en realidad II, y IV es III). Como al antipapa Félix II se lo ha retirado de las listas recientemente, se prefiere seguir nombrando a éste como Félix IV (III) y al segundo Félix III (II), para evitar confusiones al consultar listados más antiguos.
Tradicionalmente se le da el número de orden IV entre los papas llamados Félix, pero se trata en realidad del III, puesto que el antipapa Félix II (año 365) no tiene derecho a figurar en el número de la sucesión (y por tanto Félix III -también santo- es en realidad II, y IV es III). Como al antipapa Félix II se lo ha retirado de las listas recientemente, se prefiere seguir nombrando a éste como Félix IV (III) y al segundo Félix III (II), para evitar confusiones al consultar listados más antiguos.
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