5 de octubre de 2014

San APOLINAR DE VALENCE. (c. 453 - c. 520).


Martirologio Romano: En Valence, en la región de la Galia Vienense, san Apolinar, obispo, hermano de san Avito, obispo de Vienne, que, hombre lleno de fervor por la justicia y la honestidad, supo restituir el vigor y el esplendor de la religión cristiana en esta sede, durante largo tiempo desprovista de pastor.


San Esiquio, obispo de Vienne, tenía dos hijos. El más joven de ellos fue el famoso san Avito de Vienne, el otro fue Apolinar de Valence. Apolinar se educó bajo la dirección de san Mamerto, obispo de Vienne. Fue consagrado obispo por su hermano, antes de cumplir cuarenta años. Como el predecesor de Apolinar en la sede de Valence llevó una vida muy desordenada y la sede había estado vacante varios años, la herejía y la corrupción de costumbres habían invadido la diócesis. Poco después del año 517, un sínodo condenó a un noble de la corte de Segismundo de Borgoña por haber contraído un matrimonio incestuoso. El culpable se negó a aceptar la decisión del sínodo. Segismundo le apoyó, y desterró a los obispos que habían participado en el sínodo. Apolinar pasó más de un año en el desierto. Según se dice, Segismundo le restituyó a su sede, cuando cayó víctima de una grave enfermedad. La esposa de Segismundo interpretó dicha enfermedad como un castigo divino por haber perseguido a los obispos y mandó llamar a Apolinar a la Corte; pero el santo se negó. Entonces, la esposa de Segismundo le mandó pedir que orase por su marido y que le prestase su manto. El rey sanó en cuanto le pusieron encima el manto. Inmediatamente envió un salvoconducto a Apolinar y le pidió perdón.
Se conservan todavía algunas cartas de Apolinar y san Avito, que dejan ver el cariño que se profesaban ambos hermanos y abundan en rasgos de buen humor. En una de las cartas, Apolinar se reprocha haber olvidado celebrar el aniversario de la muerte de su hermana Fuscina, cuyas alabanzas había cantado Avito en un poema. En otra carta san Avito acepta la invitación de asistir a la dedicación de una iglesia, pero sugiere que se eviten los festejos demasiado mundanos. Habiendo recibido aviso de que moriría pronto, Apolinar fue a Arles a visitar a su amigo san Césareo y a orar ante la tumba de san Genesio. Durante el viaje de ida y de vuelta  a lo largo del Ródano, disipó varias tempestades y exorcizó a varios posesos. 
El Martirologio Romano hace mención de esos milagros, pero los historiadores han puesto en duda la realidad del viaje de san Apolinar a Arles. El santo murió en Valence. Es el principal patrono de la ciudad; en Francia se le llama familiarmente "Aplonay".

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