Martirologio Romano: En Sevilla en Andalucía en España, santas Justa y Rufina, vírgenes, que, arrestadas por el gobernador Diogeniano fueron sometidas a crueles torturas, padecieron la cárcel, la inanición y otros suplicios: Justa murió en prisión, mientras Rufina, por confesar su fe en el Señor, fue degollada.

Un día -dicen las Actas- "se les presentó un hombre pintarrajeado, pidiéndoles limosna para un ídolo". Ellas se negaron diciendo: "Nosotras adoramos al Dios increado y no a ese ídolo que no tiene vida en sí mismo". Entonces el que llevaba a la diosa a cuesta, les rompió todas la vasijas. Las dos jóvenes hicieron lo mismo con la Venus, arrojéndola al suelo. Los presentes se alborotaron diciendo que eran dignas de muerte. El juez Diogeniano las detuvo y las mandó al potro; y ni la caminata a pie descalzo, ni los azotes con garfios de hierro, ni la oscuridad y el hambre de la cárcel las amedrentaron, aunque Justa murió allí mismo de agotamiento y su cuerpo arrojado a un pozo, que rescató el obispo Sabino, que le dio sepultura. Rufina, después de un publico testimonio cristiano, dos días después fue arrojada a las fieras, pero estas la no hicieron nada. Y entonces unos verdugos la decapitaron. Sus restos se conservan en el monasterio de Las Huelgas de Burgos. Patronas de Sevilla y Orihuela.
Santa Justa: la magistrada Verónica Vaccaro, veronica.vaccaro@giustizia.it
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