Señor del soto o Bien nacido. Caudillo de la fortaleza.
Martirologio Romano: En la villa de Gilet, en la provincia de Valencia, en España, san Enrique de Ossó y Cervelló, presbítero, que fundó la Sociedad de Santa Teresa, para la formación de las jóvenes, y más adelante, obligado a dejar dicha institución, pasó el resto de sus años en el convento de los Hermanos Menores.

Otras de sus prioridades fue el apostolado de la prensa. Conocía el influjo de la palabra escrita, veía con dolor los ataques que sufría la Iglesia y para defenderla trabajó con ahínco en escribir libros y folletos para fortalecer la fe. Promovió la piedad, para lo que escribió “El cuarto de hora de oración”. Creó la "Revista Teresiana" y el "Amigo del Pueblo".
Fundó varias asociaciones para hombres, jóvenes y niños. Se ocupó de nuevos métodos de pedagogía. Fue un verdadero maestro. Escribió “Guía del catequista” y un “Catecismo” para obreros. Ideo un Instituto de Hermanos Josefinos y otro de Misioneros Teresianos. Pero su obra magna fue la Compañía de Santa Teresa dedicadas a la formación de la mujer: "El mundo será lo que sean las mujeres". Tuvo que sufrir la división de su Compañía y de un convento de carmelitas descalzas que él mismo había levantado; para ello se retiró al convento franciscano de Sancti Spiritus de Gilet, en Valencia donde murió mientras realizaba unos ejercicios espirituales.
Soportó las dos adversidades con gran fortaleza. Jamás se le oyó ningún lamento. Lo que hizo fue entregarse denodadamente a las obras del apostolado. Su ejemplar actitud sorprendió y convenció a sus mismos enemigos. Desde 1879 se vio envuelto en un delicado y doloroso pleito que, involuntariamente por su parte, lo enfrentó a las autoridades eclesiásticas. Lo que algunos juzgaron como obstinación no fue sino defensa de la verdad, la justicia y los derechos de los otros. Varias décadas más tarde, ya después de su muerte, salió a la luz la verdad de tan complicado proceso y se puso de manifiesto su fidelidad inquebrantable a la Iglesia, su honradez, caridad, espíritu de fe. Fue canonizado por SS Juan pablo II en Madrid, el 16 de junio de 1996.
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