19 de diciembre de 2014

Beata ADELAIDA DE SUSA. (c. 1015-1091).



En diversas crónicas benedictinas se la denomina “Beata Adelaida”, pero su culto no ha sido nunca reconocido.
Nació en el castillo de Susa (Turín). Hija primogénita y heredera del conde Olderico Manfredo II, marqués de Susa y conde de Turín y de Berta Obertagna de los marqueses de Este. Se quedó huérfana con 16 años (1035) y heredera del marquesado de Susa y del condado de Turín, por ello se casó con Hermann III, duque de Suabia. Este matrimonio duró poco, ya que el duque en 1038 murió de peste sin dejar descendencia; Adelaida que tenía 22 años, contrajo segundas nupcias con Arrigo I (Enrique I) marqués de Monferrato, pero en el 1044 volvió a quedarse viuda. Por evidentes razones de Estado fue necesario un tercer matrimonio y así se casó en el 1045 con Odón I, conde de Saboya, Aosta, Moriana...; tuvieron cinco hijos, cuatro de los cuales murieron antes que su madre que volvió a quedarse viuda en 1059.
Dotada de un fuerte temperamento impuso, sin miramientos en títulos y riquezas, la justicia igual a todos; acogió en su corte a trovadores que con sus cantos incitaran a la virtud, a la religión y a la piedad. Fundó y restauró muchas iglesias y monasterios; fueron tantas que san Pedro Damián dijo: “Bajo la protección de Adelaida, viven los monjes como polluelos bajo el ala de la clueca”. Fue amada por sus subditos y temida por sus adversarios; en los largos años de viudez, supo detentar el poder con notable habilidad y sabiduría. En los últimos años de su vida, dejó el gobierno en manos de su nieto Humberto II, y ella se retiró al monasterio de Valperga que luego se llamó Belmonte. Se dice que murió en la aldea de Canischio, huyendo de la peste. (Turín).