29 de noviembre de 2014

Beatos JORGE ERRINGTON, GUILLERMO GIGSON y GUILLERMO KNIGHT. M. 1596.


Martirologio Romano: En York, en Inglaterra, ocho años más tarde, beatos Jorge Errington, Guillermo Gigson y Guillermo Knight, mártires y sacerdotes, que, vigilados como proscritos por el mero hecho de ser presbíteros, fueron martirizados cruelmente.

Lugar de ejecución en York
Los tres eran seglares, y estaban presos por su fe. En la cárcel, cada uno de ellos intentó persuadir de la fe católica a un ministro protestante que, por una causa que desconocemos, también estaba preso, y los delató. Así que de la presunción de ser creyentes católicos se pasó a acusarlos de delito de «alta traición», como lo era el intentar convertir a la fe católica. Fueron beatificados el 22 de noviembre de 1987 por el papa Juan Pablo II, y éstos son sus datos:

Jorge Errington era natural de Herst en Northumberland. Antes de su último proceso había tenido experiencia de la persecución. A comienzos de junio de 1585 fue arrestado y llevado a la Torre de Londres. Se le interrogó el 30 de agosto y él reconoció ser católico, pero dijo que rezaba por la reina y que la servía lealmente pero que su conciencia no le permitía ir a la iglesia anglicana. En noviembre, según parece, se le puso en libertad. En 1591 fue nuevamente arrestado y esta vez detenido en York. En mayo de ese año pasó por tres interrogatorios. Pudo escaparse luego del castillo de York. En otoño de 1593 fue nuevamente arrestado y en julio de 1594 enviado, junto con san Juan Boste, a Durham, pero al no ser procesado fue enviado al castillo de York. Aquí encontró al ministro protestante que lo denunció finalmente.

Guillermo Gibson era un rico labrador, natural de Ripon. Se sabe de él que estuvo muchos años preso en el castillo de York, y todos debieron admirar en él su bondad y su paciencia. La denuncia del citado ministro protestante lo llevó a la muerte.

Guillermo Knight, joven de 23 años, era hijo de Leonardo Knight, labrador de South Duffield. Al llegar a la mayoría de edad le pidió a un tío suyo que le diera su herencia, y el tío para evitar dársela lo acusó de católico y consiguió que lo mandaran al castillo de York, donde consta que ya estaba el 5 de octubre de 1593. A los cinco días de estar con los presos comunes pidió poder estar con los presos católicos. Pasó tres años en la cárcel hasta la acusación del citado ministro protestante.