1 de agosto de 2015

San FÉLIX DE GERONA. M. c. 304.


Martirologio Romano: En Gerona, en la Hispania Tarraconense, san Félix, mártir, en la persecución bajo el emperador Diocleciano.

Diácono. La leyenda dice que era natural de Mauritania. Dejó a su amigo san Cucufate en Barcelona, desembarcó en Gerona para predicar el cristianismo y estudiar las artes liberales, pero la cruel persecución de los cristianos le obligo a defender su causa. Mártirizado con un peine de puntas aceradas que lo desgarraron, durante la persecución de Diocleciano, por el prefecto Daciano. 
Según José Ros y Raguer (“El Testigo Fiel”): “Parece claro que San Félix no perteneció a la clerecía, ni desempeñó algún ministerio sagrado. Era un simple seglar que se convirtió en misionero. Su fervor era tan grande, que no dudó en abandonar su tierra natal, su familia y sus riquezas, para testimoniar su fe en Cristo, para ayudar a nuestros antepasados en la fe a permanecer fieles ante la persecución, incluso hasta entregar su vida y ser con ello simiente de nuevos cristianos. Pronto la fama de su martirio se extiende por toda la cristiandad, y cien años después el primer gran poeta cristiano, Prudencio, en su “Peristephanon”, el libro de los mártires, le citará diciendo: “La pequeña Gerona, rica en cuerpos santos,/ mostrará los venerables restos de San Félix.”