25 de agosto de 2015

San AREDIO (Yrieix). M. 591.


Martirologio Romano: En Attane, en el territorio de Limoges, en Aquitania, san Aredio, abad, que compuso para el cenobio que había fundado una sabia regla extraída de los preceptos de varios institutos de vida monástica.

Nació en Limoges en el seno de una familia de la nobleza, y fue educado por el abad de Vigeois, Sebastián. Sirvió durante un tiempo en la corte de los francos del rey de Austrasia, Teodeberto I. Luego fue a Tréveris, donde fue canciller; aquí llamó la atención del abad Nicecio, del cual resultó discípulo, por lo que finalmente decidió entregarse a la vida eclesiástica, recibiendo la tonsura. 
A la muerte de su padre volvió a Limoges, recibió su herencia y rentas, que dedicó a la fundación de iglesias y la adquisición de reliquias de mártires y santos. Abad fundador de la abadía de Attane en el Limousin, que más tarde se le dio su nombre, como al pueblo de Saint-Yrieux que se desarrolló en torno a ella; este cenobio fue fundado bajo una regla sacada de las de Casiano, Basilio y otro abades que instituyeron la vida monástica. Confió la administración del monasterio a su madre, Pelagia. Fue famoso por sus viajes misioneros por la Galia, visitando asiduamente las tumbas de los santos, especialmente a la de san Martín de Tours.
Por el hecho de no haber permanecido siempre dentro de los muros del monasterio, tuvo mucha relación con personajes importantes de su época: tuvo contacto con santa Radegunda, fundadora de monasterio de la Santa Cruz en Poitiers; fue estrecho amigo del poeta san Venancio Fortunato; participó de una misión diplomática junto al rey de Austrasia Gurtram Boso. Murió en su monasterio de Attane el 25 de agosto del 591. Las noticias sobre su vida provienen de san Gregorio de Tours, contemporáneo del abad, entresacadas de su «Historia Francorum». Su culto se ha restringido a los calendarios locales.