29 de julio de 2015

Beatos LUIS BERTRÁN, MANCIO DE LA SANTA CRUZ y PEDRO DE SANTA MARÍA. (1596-1627). 


Martirologio Romano: En Omura en Japón, beatos mártires Luis Bertrán, sacerdote de la Orden de Predicadores, Mancio de la Santa Cruz y Pedro de Santa María, religiosos de la misma Orden, quemados vivos por Cristo

Luis Bertrán nació en 1523 en Barcelona, era pariente de san Luis Beltrán. En 1611 fue admitido en los dominicos en el convento de Santa Catalina de Barcelona. Después de ser ordenado sacerdote; en el 1618 fue enviado a las islas Filipinas. Aunque ejerció el ministerio durante algún tiempo en Bataán, en 1623 pudo ir al Japón en compañía de los beatos padres Domingo de Erquicia y Lucas del Espíritu Santo que luego morirían por la fe. Tras unos percances desagradables, lograron entrar en Japón, pero a los pocos días tuvieron que embarcar rumbo a Macao. Afortunadamente gracias al beato padre Domingo Castellet y varios cristianos pudieron regresar desde alta mar a tierra japonésa. El campo de apostolado que se le confió fue la región de Ômura. Allí fomentó la vida cristiana a través de la Orden tercera, llegando a formar en la espiritualidad a futuros mártires como la beata Luisa de Ômura. 
Huyendo de los perseguidores, realizó correrías apostólicas. Pero en 1626, cuando se encontraba escondido en casa de leprosas fue arrestado y encarcelado. Murió abrasado en la hoguera de Hokobaru, en compañía de cinco cristianos, tres de los cuales eran Marta, Beatriz y Juana, las enfermas de lepra que le habían dado cobijo y sus compañeros Mancio de la Cruz y Pedro de Santa María. 

Mancio de la Santa Cruz era un anciano japonés, que desde 1624 estuvo siempre al servicio del padre Luis Bertrán , quién escribe de él que "era un santo japonés: dijo que muchos años había servido de guía a los padres dominicos". Al igual que fray Pedro de Santa María, fue detenido en la humilde casa de las leprosas con el misionero español para ser conducido a la cárcel de Kuwara. Aquí fue admitido también en la Orden de los dominicos como hermano cooperador durante la última Eucaristía celebrada por el padre Bertrán. Murió quemado vivo en Hokobaru.

Pedro de Santa María era un japonés, nacido en 1610, a los trece años, bajo la dirección del padre Luis Bertrán, empezó a instruirse como catequista. Desde entonces ayudó siempre a este misionero, llegando a sustituirle en muchos menesteres del apostolado: fomentar la piedad, robustecer la fe de los cristianos, visitar a los renegados e infundir ánimos a los perseguidos. Con el padre Bertrán compartió el cobijo en casa de las leprosas y la cárcel de Kuwara, en Omura. En prisión hizo profesión religiosa en los dominicos como hermano cooperador, y fue quemado vivo. Fueron beatificados el 7 de julio de 1867 por Pío IX.