27 de julio de 2015

Beata MARÍA CLEMENTE DE JESÚS CRUCIFICADO STASZEWSKA. (1890-1943). 


Martirologio Romano: En Oswiecim o Auschwitz, lugar cercano a Cracovia, en Polonia, beata María Clemente de Jesús Crucificado Staszewska, virgen de la Orden de Santa Úrsula y mártir, que internada en un campo de exterminio por odio a la fe, murió a causa de los terribles tormentos a los que fue sometida.

Elena nació en Zloczew (Polonia). Terminado el bachillerato en Piotrków, decidió hacerse maestra para ayudar a su numerosa familia, lo que se hizo más necesario cuando murieron al poco su padre y su madre, y hubo que hacer frente al cuidado de los hermanos pequeños. Esto le hizo retrasar su ingreso deseado en una congregación religiosa, lo que no pudo hacer hasta el año 1921 en que ingresa en las monjas ursulinas de la unión romana de Cracovia; tenía 31 años.
En esa congregación ya habían entrado dos hermanas suyas mayores. El 28 de agosto de ese año tomó el hábito religioso y recibió el nombre de sor María Clemencia, y al hacer sus votos al año siguiente añadió a su nombre «de Jesús Crucificado». Tres años más tarde emitió los votos perpetuos. Vivió su vida religiosa con gran espíritu y entrega, ejerció diversos cargos, sobre todo el de vicaria en los conventos de Siercz, Zakopane, Gdynia, Czestochowa y Stanislawowo, hasta que en agosto de 1939 fue elegida superiora del convento de Rokiciny Podhallanskie.
Allí estaba cuando la arrestó la Gestapo, y la llevaron, seis semanas más tarde, al campo de concentración de Auschwitz-Birkenau. Donde murió a causa de los tormento que la infligieron a causa de su fe. Ella había dicho que deseaba unir su sacrificio a las intenciones por las que Cristo se sacrificó y que lo que deseaba era amar y unirse a la cruz de Cristo. Fue beatificada por Juan Pablo II el 13 de junio de 1999.