7 de julio de 2015

Beata IFIGENIA DE SAN MATEO DE GAILLARD DE LA VALDÉNE. (1781-1794).


Martirologio Romano: En Orange, en Francia, beata Ifigenia de San Mateo (Francisca María Susana) de Gaillard de la Valdène, virgen, monja sacramentina, mártir durante la Revolución Francesa.

Francisca María Susana de Gaillard nació en Bolléne, Francia. En su juventud ingresó en la Congregación de la Adoración Perpetua del Santísimo Sacramento, en el monasterio de su propia ciudad natal, y allí hizo el noviciado y la profesión religiosa tomando el nombre de sor Ifigenia de San Mateo. Fue una religiosa observante, muy exacta en el cumplimiento de sus deberes como profesa y como miembro de la comunidad.
Cuando llegó la Revolución fue expulsada, como las demás monjas, del monasterio. Su familia le ofreció asilo en su casa natal pero ella prefirió quedarse con las demás hermanas, para procurar mantener el espíritu religioso y, en la medida de lo posible, la vida común, dando alto ejemplo de paciencia y profunda vida interior. El 22 de abril de 1794 fue arrestada con las demás hermanas y con ellas conducida a Orange y encerrada en la prisión de La Cure. Durante catorce días pudo con sus compañeras llevar vida de común piedad y observancia religiosa. Pero el día 6 de julio se produjo la primera condena a guillotina de una de las religiosas detenidas, una hermana benedictina, y al día siguiente sor Ifigenia era llamada a juicio, ella sola, separada de sus compañeras, seguramente con la esperanza de que viéndose sola flaquearía su fe.
La acusación contra ella fue ésta: «Yo os presento y delante de vosotros acuso a Susana Gabriela Gaillard, una exnoble, de unos 32 años, de la Congregación del Santísimo Sacramento de Bolléne, donde tenía su residencia. Ella jamás ha servido a la Revolución, ella ha hecho, por el contrario, todo cuanto ha podido depender de ella para impedir su progreso por el fanatismo y la superstición que excita con su ejemplo, refractaria a la ley de su país, y ha rehusado constantemente prestar el juramento que se le exige». La acusada confesó abiertamente su profesión religiosa y su fe, se negó a prestar el juramento que contrariaba su conciencia, y fue condenada a morir en la guillotina, lo que se llevó a cabo en la plaza de Orange aquel mismo día 7 de julio de 1794. Fue beatificada el 10 de mayo de 1925 por Pío XI, junto con las demás víctimas del mismo grupo.