7 de junio de 2015

Beato LANDOLFO DE VAREGLATE. (1070 - 1134).

País de lobos.

Nació en Veraglate, que la tradición milanesa identifica con Vergiate, barrio del norte de Milán, y la tradición de Asti con Variglié, localidad cercana a Asti. Estudió en el monasterio de San Pietro in Ciel d'Oro (Pavía) sin llegar a ser monje.  Ordenado presbítero, fue elegido canónigo de la catedral milanesa, y en el 1098, preboste de San Nazario, ambos cargos eran de gran responsabilidad. En 1100 partió con el arzobispo Anselmo IV, a la cabeza de un ejército milanés para la cruzada, después de la derrota y la retirada a Constantinopla, Anselmo, en el 1101 murió por las heridas recibidas en la batalla. En el 1103 llegó a Roma para referirle al papa los resultados de aquella infeliz expedición. No es improbable suponer que quisiera informarse, antes de regresar a Milán, de la situación creada en la diócesis tras la muerte de Anselmo, en el 1102, sucedió al arzobispo, el vicario Grossolano, que detentaba el obispado de Savona (1098), pero había sido propuesto para el puesto, Landolfo, pero no había llegado a cuajar porque Grossolano lo había impedido. Landolfo deseaba conocer con precisión hasta que límite tenía razón el sacerdote milanés Liprando, que había contestado el nombramiento de Grossolano, sosteniendo su tesis con la prueba del fuego que había tenido lugar en 1103. 
Regresó a Milán y en vista de la imposibilidad de llevar la paz en los ánimos, después de atender a los legados pontificios prometidos por Pascual II, Landolfo consiguió llevar el asunto al I sínodo romano  que en el 1105 confirmó a Grossolano en la sede de Milán.
En el mismo año, Landolfo, que en Roma había sido imparcial con respecto a Grossolano, fue elegido obispo de Asti, asumiendo también el gobierno civil de la ciudad como feudatario del Imperio, posición muy delicada en una época en que los concejos, revindicaban mayor autonomía de la autoridad imperial. En 1112 se opuso al nombramiento de Jordán como nuevo arzobispo de Milán, en sustitución de Grossolano, que dos años antes se había marchado a Palestina; en 1116, un sínodo romano confirmó a Jordán como arzobispo, y Landolfo vio la oportunidad de una política religiosa más dúctil que aquella rigorista de Grossolano. Quizás por el mismo motivo Jordán consagró obispo, con el consejo de Landolfo, a Villano, para que sustituyera en Brescia al obispo Armano. 
Como obispo de Asti, Landolfo trabajó para sanar las costumbres de la ciudad que se habían corrompido durante la epidemia de peste. En las sucesivas disputas con el concejo, no sólo defendió los derechos de su Iglesia, si no también tuvo la satisfacción de ver compensados por las notables donaciones que recibió y los pocos daños que la Iglesia sufrió. En la política económica, tuvo presente las directrices impartidas por Calixto II, en el concilio del 1123, según las cuales el obispo, eje y elemento unificador de la iglesia a él confiada, debía ser el administrador de los bienes eclesiásticos. Ante el Imperio mantuvo libertad de juicio, especialmente en el campo religioso, así en el 1118, fiel a la Iglesia de Roma, no quiso reconocer al antipapa Burdino, nombrado por el emperador Enrique V, esto le atrajo las iras del emperador, que asedió Asti en aquel año. En 1130 se opuso a Anselmo V della Pusterla, metropolitano de Milán que, a causa del cisma papal, se había postulado por Anacleto II, mientras Landolfo apoyó a Inocencio II, que después fue reconocido como legítimo papa; esta libertad de proceder le costó el asedio de la ciudad por parte de Anselmo.
Su muerte acaeció entre 1132, cuando celebró la Pascua en Asti junto con Inocencio II, y el 1134, año en el que en un acto de donación, apareció el nuevo obispo Otón. Su cuerpo se conserva en la capilla de Santa Inés en la catedral de Asti.