6 de abril de 2015

San GUILLERMO DE ESKYLL. (c.1105/25 - 1203).

(Guillermo de Eskilsoë, de París, de Æbelholt. dk.: Vilhem ved Eskilsø)
Que quiere proteger. Yelmo voluntarioso.

Martirologio Romano: En la isla de Eskyll, cerca de Roskilde, en Dinamarca, san Guillermo, abad, que pasó de un cenobio de canónigos regulares de París a Dinamarca, instaurando la disciplina regular en medio de grandes dificultades, y al amanecer del domingo de Pascua partió de esta vida.

Nació en París. Educado en Saint Germain-des-Près y ordenado presbítero, fue nombrado canónigo de la iglesia de Santa Genoveva en París. En 1148, Sugerio, abad de Saint-Denis, para cumplir el deseo del papa Eugenio II, estableció a los canónigos regulares en dicha iglesia y Guillermo fue uno de los que aceptaron con más entusiasmo la austera vida regular. Fue un canónigo bastante intransigente porque era joven. Se opuso a los desmanes de los potentes, y combatió en una ocasión, empleando la violencia, estos abusos; esto le valió, que el Papa a quién apeló, le ordenase volver a París para recibir su castigo por el uso indebido de la violencia: recibió su castigo en torturas y prisión; esto le hizo probar su humildad y sobre todo su obediencia. 
La fama de su santidad y disciplina canónica llegó hasta Dinamarca, ya que, hacia 1170, recibió la visita de un joven danés, llamado Saxo Grammaticus, que de parte del obispo Axel de Roskilde, le propuso  restaurar la disciplina de los monasterios de su diócesis. Guillermo aceptó y pasó a Dinamarca como prior de la abadía agustina de Eskyll o Eskilsoë con el fin de reformarla.
El éxito coronó los esfuerzos del santo, pero no sin dificultad. Los canónigos regulares de la región no tenían reglas ni disciplina alguna y no observaban la clausura. San Guillermo tuvo que expulsar a dos de ellos, pero a base de paciencia fue logrando que los otros entrasen por el camino recto. El clima riguroso, las persecuciones de los nobles y las pruebas interiores hicieron todavía más arduo el trabajo del santo; sin embargo, en los treinta años que desempeñó el cargo, tuvo el consuelo de ver que la mayoría de sus hermanos seguían sus pasos.
Luchó toda su vida por la reconciliación del matrimonio del rey Felipe Augusto de Francia y su esposa, la danesa Ingeberga. Fundó la abadía de Ebelholt (Zelanda) y emprendió la reforma de otras casas religiosas. El obispo Absalón, que era ya arzobispo de Lund, le sostuvo en todas las dificultades. En sus últimos años, el santo se vio envuelto en algunos asuntos semipolíticos y tuvo que salir de Dinamarca por un tiempo; finalmente volvió a su abadía, donde murió apaciblemente el 6 de abril de 1203. San Guillermo fue canonizado el 21 de enero de 1224 por Honorio III. Su fiesta se celebra en la actual diócesis de Copenhague.