18 de febrero de 2015

Beato GUILLERMO HARRINGTON. (1566-1594).

(ing.: William Harrington). 
Que quiere proteger. Yelmo voluntarioso.

Martirologio Romano: En Londres, en Inglaterra, beato Guillermo Harrington, presbítero y mártir, oriundo del condado de York, que durante el reinado de Isabel I, a causa de ejercer su sacerdocio en Inglaterra, fue condenado a la pena capital, y en Tyburn alcanzó la corona del martirio.


Lugar donde estuvo el cadalso de Tyburn
Nació en Mont Saint John, York, (Inglaterra). Pertenecía a una familia anglicana que le procuró una esmerada educación. A los quince años, conoció a san Edmundo Campion, que era huésped de su padre, y su ejemplo le movió a ir al extranjero a estudiar para sacerdote. Estuvo primero en el colegio de Reims y más tarde, en el noviciado de los jesuitas de Tournai. Su mala salud le obligó a abandonarlo y a volver a su casa, donde pasó seis años. Cuando su salud mejoró, volvió nuevamente a Reims, donde fue ordenado sacerdote, en 1592. 
Volvió como misionero a Inglaterra, pero fue descubierto y encarcelado al poco tiempo de su llegada en Newgate. Llevaba allí dos años cuando le sugirieron que escribiera a la reina; él se dirigió al Lord del Sello Privado afirmando su lealtad a la reina y a la patria pero confirmando sus sentimientos católicos. Tenía sólo 27 años cuando fue ahorcado y descuartizado en Tyburn, Londres. 
Un hecho curioso de este mártir es que, después de muerto, fue acusado de haber tenido un hijo antes de su ordenación. La mujer que denunció el hecho era una apóstata de vida desordenada que acusó de tales atrocidades a Harrington en particular y a los católicos en general, lo que quita todo valor a su testimonio contra el beato. El P. Morris, en «Troubles of our Catholic Fathers» ha demostrado que se trataba de una pura calumnia, y el P. Pollen ha hecho notar que fue el único falso testimonio de esa naturaleza que se levantó contra un mártir, durante una época en que los católicos estaban expuestos a todos los ataques de las malas lenguas. Fue beatificado por Pío XI el 15 de diciembre de 1929.