1 de enero de 2015

San EUGENDO DE CONDAT. (450 - c.510).


(Eugendo de Joux, Eugendio, Eugenio, Ogendo, Oyendo. fr: Oyend)
De casta noble


Martirologio Romano: En los montes del Jura, en la región de la Galia Lugdunense (hoy Francia), conmemoración de san Eugendo, abad de Condat, que desde su adolescencia vivió en este monasterio, donde promovió denodadamente la vida común.

Nació en Izernore (Francia). Su padre era presbítero. Había entrado en la abadía de Condat a los seis años, como oblato, y allí se quedó hasta que murió con 71 años. Se educó bajo la dirección de los fundadores de la abadía, los santos hermanos Romano y Lupicino. Cuando murieron, Eugendo fue nombrado coadjutor del abad Minausio y cuando éste fue depuesto, fue elegido el cuarto abad de Condat, dejando su nombre de Saint-Oyend (cambiado luego en Saint-Claude; se dedicó con gran empeño en promover la vida monástica.  
 Su vida fue muy austera y estaba tan apartado de las pasiones, que parecía incapaz de experimentar la ira. Eugendo, que no reía nunca y sin embargo, “llevaba la alegría reflejada en el rostro”, era muy versado en griego, en latín, en el conocimiento de la Sagrada Escritura, y fue un gran promotor de los estudios en su monasterio; a pesar de ello, todos los ruegos no consiguieron persuadirle a aceptar la ordenación sacerdotal. Fue un místico y amigo de largas oraciones, además era de trato delicadísimo.
Tuvo fama de exorcista. Según la biografía “La Vida de los Padres del Jura”, el primitivo monasterio de Condat, fundado por san Romano, que estaba construído de madera, se incendió, Eugendo construyó uno nuevo de piedra, así como una iglesia dedicada a los santos Pedro, Pablo y Andrés, también le añadió nuevos edificios como el refectorio y dormitorio común. 
Su devoción no hizo sino aumentar durante su última enfermedad. Habiendo convocado a aquel de sus hermanos que él había nombrado para ungir a los enfermos, Eugendo le pidió, según la costumbre de la época, que le ungiera el pecho, y entregó su alma a Dios cinco días más tarde. Se piensa que el monje que le administró la Unción, era san Vivenciolo, y que fue él, cediendo a la insistencia de dos monjes de la abadía de San Mauricio de Agauno, quién escribió “La Vida de los Padres del Jura”. Dejó su nombre en el monasterio y ciudad de Saint-Oyend de Joux.