23 de diciembre de 2014

San JOSÉ CHO YUN-HO. (1849-1866).


Martirologio Romano: En el territorio de Tjyen-Tiyon, en Corea, san José Cho Yun-ho, mártir, que todavía joven, siguiendo las huellas de san Pedro Cho Hwa-so, su padre, murió ahorcado a causa de su fe cristiana.

Este santo era un joven coreano de 19 años, hijo del mártir san Pedro Cho Hwa-so. Había nacido en en Shinchang, provincia de Chungchong, hijo de la primera esposa de su padre. Cuando su padre contrajo un segundo matrimonio, la familia se fue a vivir al poblado de Songji Dong. Llegado a la adolescencia José trabajaba en una granja. Había contraído matrimonio al cumplir los 18 años con Lucía Yi y llevaba junto a ella una vida honesta y pacífica, llena de piedad y de bondad. Cuando empezó a hablarse de que volvía la persecución, el joven advirtió a su esposa su voluntad de ser fiel, y ella le prestó su apoyo moral. 
Fue arrestado el 5 de diciembre de 1866, porque al saber del arresto de su padre se presentó espontáneamente y no quiso escapar, como su propio padre le proponía. Se negó a dar los nombres de los cristianos y declaró con firmeza la fe. Enviado con su padre a Chonju, hubo de pasar todo tipo de maltratos e insultos por el camino. Su padre le animaba a sufrir por Cristo y José le respondía que no tuviera duda de su determinación de ser fiel.
Aquel mismo día fueron arrestados otros cristianos. Se le dijo a José que su padre había apostatado -lo que era falso- para ver si así el joven apostataba. Pero José respondió que él no pensaba apostatar aunque lo hiciera su padre. Cuando supo que a su padre lo martirizaban pero que a él no lo llevaban al martirio, se dolió mucho de no poder morir junto con él. Como lo veían tan joven lo urgían una y otra vez a que apostatara, pero el joven nunca dio un paso atrás. Por fin lo condenaron a muerte. Cuando lo llevaban a la ejecución, un día frío de invierno, presentado con sus vestidos hechos jirones, a mucha gente le dio lástima, y hasta le ofrecieron comida. Comió el mártir y dio gracias a la gente. Luego de negarse nuevamente a la apostasía fue decapitado.  Fue canonizado el 6 de mayo de 1984 en Seúl por el papa Juan Pablo II.