4 de diciembre de 2014

San BERNARDO DE PARMA. (c. 1060 - 1133).


Martirologio Romano: En Parma, de la Emilia, san Bernardo, obispo, el cual, siendo monje, se aplicó a una vida de perfección, y después, como cardenal, buscó el bien de la Iglesia, para, finalmente, ya obispo, procurar la salvación de las almas.

Nació en Florencia, en el seno de la noble y rica familia de los Ubertos; cuando murió su padre heredó todas sus posesiones. Ingresó en la Orden de Vallumbrosa e hizo su profesión en el monasterio de San Salvi en Florencia. Donó sus bienes a sus parientes, amigos y al monasterio. Fue nombrado abad de San Salvi, después general de la Orden de Vallumbrosa; durante su gobierno la Orden tuvo una gran expansión, saliendo de los límites de la Toscana y estableciendose en Emilia y Lombardía con la autoridad abacial fuertemente centralizada, autoridad confirmada en uno de los primeros capítulos del año 1100.
El papa san Urbano II lo creó cardenal (1097), confirmando de esta forma la importancia del abad mayor; fue nombrado legado pontificio en Alta Italia, y como tal pacificó Emilia y Lombardía. Viajó por Milán, Monza, Pavía, Brescia, Módena, Mantua, y a los dominios de la condesa Matilde de Canossa, que gracias a su mediación, la condesa en 1102, renovó la donación de todos sus bienes a la Santa Sede. Sólo en Parma, Bernardo, encontró resistencia a su trabajo, de tal modo que en 1104, mientras hablaba al pueblo en la catedral, hubo un tumulto en el que fue agredido y encarcelado, para liberarlo intervino la condesa Matilde; dos años después la situación había cambiado hasta tal punto que Parma pidió como obispo al propio Bernardo (1106); en aquel tiempo esta ciudad era el centro de los partidarios del antipapa. Fue legado pontificio y obispo y mantuvo durante algunos años, hasta el 1109, que sólo fue obispo de la ciudad. Participó en la lucha de las investiduras, y en el 1111 fue arrestado junto al papa por el emperador Enrique V.  
Su mayor empeño fue la reforma monástica, y mientras fue obispo vistió el hábito monástico, y vivió en común con los monjes, y obtuvo para los vallumbrosianos el privilegio de la protección imperial. Estuvo envuelto en la difícil sucesión del difunto emperador y apoyó al candidato del papa Honorio II; algunas misiones de confianza papal, le llevaron a la prisión y a un largo exilio de la diócesis. En el cisma de 1130, entre el papa Inocencio II y el antipapa Anacleto II, se puso al lado del legítimo papa con todos los vallumbrosianos y los camaldulenses. Era ya muy anciano y enfermo, cuando acogió en Verona al emperador Lotario y lo acompañó a Roma para la coronación. Murió en Parma. Patrón de Parma.