7 de diciembre de 2014

San AMBROSIO DE MILÁN. (c.339 - 397). Doctor y Padre de la Iglesia.


Martirologio Romano: Memoria de san Ambrosio, obispo de Milán y doctor de la Iglesia, que se durmió en el Señor el 4 de Abril, pero es venerado particularmente en este día, en el cual recibió, todavía catecúmeno, el episcopado de esta célebre sede, mientras era prefecto de la ciudad. Verdadero pastor y maestro de los fieles, estuvo lleno de caridad hacia todos, defendió hasta la extenuación la libertad de la Iglesia y la recta doctrina de la fe contra el arrianismo e instruyó en la devoción al pueblo con comentarios e himnos para el canto


Nació en Tréveris o en las Galias. Su padre era prefecto de las Galias, después de la muerte de su padre, la familia volvió a Roma. Hermano de santa Marcelina (que será virgen consagrada por el papa san Liberio) y san Sátiro. Ambrosio estudió Derecho y Retórica y siguió la carrera jurídica. En el 373 fue nombrado prefecto consular de las ciudades de Liguria y Emilia. En el año 374, se encontraba en Milán, cuando el obispo Auxencio murió, y como buen funcionario imperial, intentó evitar los desordenes que se producían cuando la elección de un prelado, ya que Auxencio era arriano, y el pueblo quería volver a la fe nicena. Habló con tanta prudencia y sabiduría que a petición unánime de la comunidad cristiana, fue elegido para este cargo. Estaba tan asustado que proclamó su indignidad, se confesó pecador e intentó incluso de huir, pero todo fue inútil."Alejado de los tribunales y de la administración pública -dirá el nuevo obispo- para pasar al episcopado, he tenido que comenzar a enseñar aquello que jamás había aprendido".
Fue ordenado sacerdote el 7 de Diciembre del 374 (el día en que se celebra su fiesta). Dejó su carrera de Derecho y sus cargos de gobernador civil de la alta Italia y prefecto de Milán, para servir a la Iglesia como obispo de Milán, teniendo en cuenta que para ello tuvo que bautizarse, ya que era catecúmeno. 
Después de asimilar la teología escriturística, la tradición de la Iglesia y de los Santos Padres, bajo la dirección del erudito san Simpliciano: será su acción apostólica la que asombrará al mundo. Como obispo y consejero de emperadores (Valentiniano y Teodosio), defendió la fe con una energía inflexible ante paganos y herejes, salvaguardó los derechos de la Iglesia ante las intromisiones del poder y se enfrentó al emperador Teodosio exigiéndole penitencia pública por la bárbara matanza de Tesalónica antes de admitirle en el templo. 
Fue apóstol de la caridad, distribuyó su patrimonio entre los pobres: "más vale salvar a las almas que conservar el dinero". "La Iglesia nunca gana cuando falta la caridad". Fue reformador litúrgico (con sus himnos y sus sermones sacramentales como medio de catequesis); reformador de almas; promotor y defensor (contra el hereje Joviniano) de la virginidad: "Siempre ha sido propio de la gracia sacerdotal echar la simiente de la castidad y excitar el amor de la Virginidad" y con ello daba un nuevo status de libertad a la mujer. También fue comentarista de las Escrituras (especialmente de los textos del Antiguo Testamento y del evangelio de Lucas), en su célebre obra el “Hexamerón”. Encontró las tumbas de santos Gervasio y Protasio, así como de Nazario y Celso. Mantuvo conversaciones con san Delfín y bautizó a san Agustín, a su hijo Adeodato y a san Alipio; consagró obispo a san Paulino de Nola. Dejó una huella indeleble en la Iglesia de Milán. Construyó dos basílicas, añadidas a las seis existentes, y dio origen a lo que luego fue llamado rito ambrosiano. En el año 397, ya débil de salud, dictó sus “Comentarios al salmo 43”; y al llegar al versículo 24 escribió sus últimas líneas: "Es duro arrastrar tanto tiempo y por todas partes este cuerpo envuelto ya por las sombras de la muerte. Levántate Señor. ¿Por qué duermes? ¿Quieres seguir rechazándome?... no tengo miedo a morir porque tenemos un Señor bueno". Escribió tres libros: “Sobre la Virginidad” (377), escribió sus tratados “De las Viudas” para exhortarlas a la perpetua castidad; para el emperador Graciano escribió “Sobre la fe”, que es la refutación de la herejía arriana. También escribió “Sobre María”. Patrón de Milán y de Bolonia. MEMORIA OBLIGATORIA.