23 de diciembre de 2014

Beato NICOLÁS FACTOR. (1520-1583).


Martirologio Romano: En Valencia en España, beato Nicolás conocido como el Factor, sacerdote de la Orden de los Hermanos Menores, que, ardiente de ferviente celo por Dios, fue raptado con frecuentes éxtasis

Natural de Valencia; en 1537, ingresó en los franciscanos a los 17 años en Valencia, fue ordenado sacerdote en 1544, y pasó toda su vida como predicador itinerante, flagelándose antes de cada sermón. Llevaba una vida de suma austeridad. Duras disciplinas tres veces al día, comida diaria a pan y agua con raras excepciones; caminar descalzo, dormir brevemente en dura tabla, todo ello unido a un atento servicio, a una gran comprensión, a una suavidad y dulzura para sus hermanos. Sus superiores le encomendaron el cuidado y dirección de varios monasterios. Por humildad hubiera rehusado al cargo, pero por encima de todo estaba la obediencia. En 1571, el rey Felipe II lo destinó a Madrid como director espiritual del monasterio de Santa Clara (las Descalzas Reales). De aquí pasó a Valencia y Gandía, como director espiritual de religiosas. 
Nicolás ardió de ansias apostólicas. Su predicación era sencilla y conseguía numerosas conversiones. Atendió a los pobres y enfermos. Nadie marchó defraudado de su presencia. Fue un enamorado de la belleza y se extasiaba en ella. Y a través de la belleza creada ascendía a la Belleza Increada. Se extasiaba ante la creación, tenía un fino sentido musical, componía versos y manejaba los pinceles. Escribió un breve tratado: "Las tres vías". Su agradable trato facilitaba el cultivo de la amistad. El más entrañable de sus amigos fue el dominico el beato Luis Beltrán. Nicolás sostenía a Luis y Luis apoyaba a Nicolás, según las necesidades. También estuvo relacionado con Juan de los Ángeles y san Juan de Ribera.
Estaba tan abismado en Dios que frecuentemente entraba en éxtasis. Se cuenta que un día, mientras celebraba la misa, san Francisco y santo Domingo fueron sus monaguillos. Fue devotísimo de la Santísima Trinidad, la Eucaristía, de la Pasión de Cristo y de María. Estimaba tanto su fe, que escribió una profesión de fe con su propia sangre. Esto le aliviaba en sus momentos de turbación y dudas, como cuando se fue al convento recoleto de Santa Catalina de Onda en 1582, luego a los capuchinos del Monte Calvario de Barcelona, para terminar volviendo a su convento de Santa María de Jesús en Valencia, en 1583. En el proceso de su beatificación fueron llamados a testimoniar, san Pascual Bailón y el beato Luis Beltrán. Fue beatificado por Pío VI el 27 de agosto de 1786.