7 de noviembre de 2014

Santos JACINTO CASTAÑEDA PUCHASONS y VICENTE LE OUANG LIEM. M. 1773.


Martirologio Romano: En la ciudad de Ket Cho en Tonkín, hoy Vietnam, santos Jacinto Castañeda y Vicente Le Ouang Liem, sacerdotes de la Orden de Predicadores y mártires, que coronaron con la efusión de su sangre por el Evangelio bajo el régimen de Tri Sam

Jacinto nació en Játiva (Valencia) en 1743. Profesó en la Orden de Predicadores en 1759, en el convento de Santo Domingo de su ciudad; se formó en las ciencias sagradas en la universidad de Orihuela. Su ilusión era ser misionero y morir mártir por la fe.
En 1761, se embarcó para Filipinas, llegó a Manila, después de dos años de navegación y un naufragio. En 1763 continuó sus estudios teológicos en la universidad de Santo Tomás de Aquino en Manila. En 1764, fue ordenado presbítero en Cebú, y lo destinaron a las misiones de China, junto con José Lavilla, donde fue detenido y conducido a la cárcel de Fogén. En 1769 fue desterrado de China, y regresó a Macao. En 1770, marchó al Vietnam, donde aprendió la lengua del país. En 1773 fue capturado cuando administraba los sacramentos, enjaulado y conducido a la cárcel de Hung-yen, donde coincidió con Vicente Le Ouang Liem. 
Fueron liberados porque el mandarín los consideró “personas honradas y mortificarlos no conduciría a destruir la religión cristiana”. Después de un tiempo de bonanza, siguieron predicando el Evangelio, hasta que fueron detenidos de nuevo y en unas jaulas fueron llevados a Hanoi. Como fray Jacinto hablaba con soltura la lengua del país, lo consideraron un literato. El rey dispuso que se celebrara una polémica interreligiosa: frente a los dos dominicos había un budista, un confucionista y un taoísta. Su éxito fue manifiesto, hasta uno de los príncipes asistentes tuvo que admitir que la religión cristiana superaba a las otras. La reina madre ordenó su muerte, porque fray Jacinto le había dicho que sólo se salvaban los que estaban unidos a Cristo. Fue degollado en Hanoi, junto con el dominico Vicente Le Ouang Liem. A la misma hora que tenía lugar el martirio, la madre de Jacinto tocó las campanas de la colegiata de Játiva, con el presentimiento de que algo le estaba ocurriendo a su hijo. Están sepultados en la iglesia de Tru-Linh. 

Vicente nació en Thong-dong, Vietnam en 1731. Miembro de una noble familia vietnamita, ingresó en la “Casa de Dios” para prepararse para el sacerdocio, y fue enviado a Manila, donde estudió con los dominicos en el colegio de San Juan de Letrán y en la universidad de Santo Tomás, a expensas de la Corona de España. Ingresó en la Orden de Predicadores, y tomó el nombre de Vicente Liem de la Paz. Fue ordenado presbítero.
En 1759 fue destinado a Tonkin para evangelizar a sus paisanos. Fue detenido en Laion, cuando celebraba la festividad de la Virgen del Rosario, y conducido a la cárcel donde estaba trabajo Jacinto Castañeda junto con el que fue martirizado en Hanoi. 
Cuando se dictó la sentencia de muerte, el tribunal consideró que sólo debía morir el misionero extranjero, a lo que fray Vicente repuso: “Si él es el maestro de la religión, también yo lo soy; y si a mi no me condena la ley, tampoco debe condenar al padre Jacinto. Lo que procede es que si condenáis al degüello a él, lo mismo hagáis conmigo”. Los dos fueron decapitados.

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