16 de noviembre de 2014

Santa GERTRUDIS "la Magna". (c.1256 - c.1302).


Martirologio Romano: Santa Gertrudis, apellidada “Magna”, virgen, que entregada con mucho fervor y decisión, desde su infancia, a la soledad y al estudio de las letras, y convertida totalmente a Dios, ingresó en el monasterio cisterciense de Helfta, cerca de Eisleben, en Sajonia, de Alemania, donde progresó de modo admirable por el camino en perfección, consagrándose a la oración y contemplación de Cristo crucificado


Debió nacer en Eisleben, Sajonia, posiblemente en el seno de una noble familia. A la edad de cinco años entró como alumna en el colegio de Santa María de Helfta, que se regía por la regla benedictina, con la adopción de algunos usos cistercienses, donde fue educada en todas las artes del tiempo (letras clásicas, canto, bordado y miniatura) bajo la dirección de la abadesa Gertrudis de Hackeborn (hermana de santa Matilde de Hackeborn). Santa Matilde fue su maestra de novicias. Profesó como benedictina, y nunca ocupó cargos monásticos, aunque algunos autores dicen que fue abadesa del convento de Rodalsdorf. Durante sus primeros años vivió ofuscada más en la lectura que en la oración. 
A los 25 años tuvo sus primeras visiones."En mis 25 años, en la segunda Feria de la Purificación de Maria, en aquella hora deseada de “completas”, en el atardecer, Vos, la Verdad, mi Dios, más sereno que toda la luz, más interior que todos los secretos, comenzó dulcemente a calmar aquellas turbulencias que habíais suscitado en mi corazón". 
Desde el mismo momento de su conversión, Gertrudis, hizo un continuo progreso hacia el goce de Dios, dejando sus curiosidades profanas para vivir de la Escritura, de los Padres (como Bernardo, Agustín y Gregorio Magno). "Desde entonces -decía- en adelante mi alma se sintió alegre y serena, y empecé a seguir el perfume de tus bálsamos, y comprendí pronto que el yugo de tu amor, que antes me parecía insoportable, es suave y ligero". El Señor le dijo una vez: "Paloma mía, amada mía. Yo te guardaré entre los brazos de mi ternura y te estrecharé contra mi corazón, de suerte que el tuyo se derrita como cera en el fuego de mi amor". Recibió los estigmas de la pasión de Cristo.
De sus escritos quedan “Legatus divine pietatis” y “Ejercicios Espirituales”. Santa Teresa de Jesús y san Francisco de Sales la admiraron mucho. Es la primera difusora del culto del Sagrado Corazón. Se dice que Cristo le comentó: "In corde Gertrudis invienietis me" (En el corazón de Gertrudis me encontraréis). En una acción de gracias, recordando sus años vividos en vida monástica, Gertrudis nos dice evocando a Cristo: "No te contentaste con esto, sino que me hiciste el don inestimable de tu amistad y familiaridad, abriéndome el arca nobilísima de la divinidad, a saber: tu corazón divino, en el que hallo todas mis delicias". Su libro “Legatus”, tuvo que ser escrito por una monja amanuense, porque la enfermedad le impidió escribir. Nunca ha sido canonizada formalmente aunque se le ha reconocido el culto.
Aunque no fue canonizada formalmente, Inocencio XI introdujo su nombre en el Martirologio Romano en 1677. Clemente XII ordenó que se celebrase su fiesta en toda la Iglesia de Occidente, lo que equivale en los hechos a una canonización. Tanto los benedictinos como los cistercienses aseguran que el monasterio de Helfta pertenecía a sus respectivas órdenes y veneran especialmente a santa Gertrudis. Patrona de las Indias Occidentales. MEMORIA FACULTATIVA.