10 de noviembre de 2014

San ANDRÉS AVELINO. (1521-1608).


Martirologio Romano: En Nápoles, de la Campania, san Andrés Avelino, presbítero de la Congregación de Clérigos Regulares, que brilló por su santidad y celo en procurar la salvación del prójimo, hizo el arduo voto de avanzar cada día en las virtudes y, cargado de méritos, con muerte santa descansó al pie del altar

Se llamaba Lancillotto. Nació en Castronuovo di Sant’Andrea (Potenza) y fue educado por sus padres, Juan Avellino y Margarita Apelli, con gran esmero, infundiéndole una gran piedad. Su tío, arcipreste en Senise, le enseñó los primeros estudios y se fue ejercitando en el apostolado catequético con los adolescentes de la parroquia. Estudió Humanidades y Filosofía en Venecia y, vuelto a casa, decidió su vocación eclesiástica y recibió la ordenación sacerdotal en 1545, aspirando a una prebenda. Doctorado en Derecho civil y canónico en Nápoles, se le escapó una mentira en defensa  de un pleito; y recordando una frase de la Sagrada Escritura "la lengua que miente, mata su alma" renunció a la abogacía. Pero no por ello su conversión fue total.  
Unos ejercicios espirituales, predicado por el jesuita español, el padre Laínez, fue para él su segunda conversión. El teatino, el beato Juan de Marinoni le dirigió espiritualmente. Fue encargado por el arzobispado de reformar en Nápoles el famoso monasterio femenino de San Arcángel de Baiano que había entrado en decadencia. Puso en ello tal celo que acabo agredido por las monjas y aquellos que tenían intereses en que no se llevase acabo las reformas, y cuando ya estaba medio muerto, fue acogido por los clérigos teatinos del convento de San Pablo el Mayor de Nápoles. Ingresó en la congregación de clérigos regulares de San Cayetano (Teatinos), cambiando su nombre por el de Andrés; tuvo como maestro de novicios al beato Pablo Burali de Arezzo. Hizo voto de adelantar cada día en la virtud; resistiendo continuamente a los impulsos de la voluntad y no deteniéndose nunca en el camino de la virtud. 
En 1559 realizó una peregrinación a Roma, y a su regreso recibió el nombramiento de maestro novicios en el convento de San Pablo de Nápoles, cargo que ejerció durante 10 años. Luego fue superior del mismo convento durante tres años, durante los cuales creó el primer instituto teológico de la Orden. En 1570 pasó a ser vicario de la casa de San Calimero de Milán y allí colaboró con san Carlos Borromeo, y fue uno de los grandes hombres de la contrarreforma en Italia. Fue nombrado superior de la nueva casa de Piacenza, acabada de fundar por su nuevo arzobispo, el beato Pablo Burali de Arezzo. 
Estando en Génova por razones pastorales, tuvo un encuentro con la mística agustina sor Bautistina Vernazza, hija del inspirador de los hospitales de incurables, a quien expuso su deseo de retirarse de la actividad apostólica, pero ella le disuadió totalmente, por lo que nuestro santo, continuó ejerciendo su apostolado y aceptó ser superior de varios conventos de su Orden. En 1582, tras 10 años de apostolado en Lombardía, se retiró a Nápoles, y dos años después fue elegido superior de las dos casas teatinas de la ciudad. En el tumulto que hubo en la ciudad en 1558 por la carestía de víveres, él fue el pacificador de las turbas, y puso a disposición de los necesitados los recursos de los teatinos. Después de medio siglo de apostolado, una apoplejía le fulminó al iniciar la Misa. San Andrés fue canonizado en 1712 por el papa Clemente XI. Desde 1969 su culto se ha limitado a los calendarios locales.