4 de noviembre de 2014

OTROS SANTOS DEL DÍA:


Santos Vidal y Agrícola. M. 304. 
Martirologio Romano: En Bolonia, de la Emilia, santos Vidal y Agrícola, mártires, que, según nos refiere san Ambrosio, el primero de ellos fue antes siervo del segundo y luego compañero y colega en el martirio. Vidal padeció tantos tormentos que no le quedó parte de su cuerpo sin heridas y Agrícola, a su vez, sin asustarse por el suplicio de su antiguo criado, le imitó en el mismo martirio, siendo crucificado
Mártires en Rávena, durante la persecución de Diocleciano. Según una leyenda posterior Vidal era esclavo de Agrícola, y sufrió el martirio delante de su patrón, con tal coraje, que Agrícola ante su ejemplo supo afrontar la crucifixión por amor a Cristo. 
Vidal, a quién está dedicada la basílica de Rávena, fue en realidad pariente de Agrícola, en otra versión de la historia, tabién esposo de santa Valeria y padre de santos Gervasio y Protasio, pero esto es según antiguos hagiógrafos. Otra leyenda dice que ayudó a perseverar en la fe al mártir san Ursicino, y que fue martirizado en el año 62.
Su culto se inicio cuando san Ambrosio de Milán y san Eusebio de Bolonia, descubrieron los cuerpos de algunos mártires, de forma que también se les hace mártires de Bolonia. Su leyenda es un intento de dar una historia a estas reliquias. 
Desde 1969 su culto se ha limitado a los calendarios locales y aparecen juntos el 4 de Noviembre y separado, Vidal es san Vidal de Rávena el 28 de Abril. 

Santos Nicandro y Hermás. s. IV. 
Martirologio Romano: En Mira, de Licia, santos mártires Nicandro, obispo, y Hermas, presbítero.
Parece que los enterraron vivos y de esta forma consumaron su martirio en la defensa heroíca de la fe.

San Perpetuo de Maastricht. M. c. 620. 
Martirologio Romano: En Maastricht, junto al Mossa, en Brabante, de Austrasia, san Perpetuo, obispo.

Abadía de Öhren
Santa Modesta de Tréveris. M. c. 680. 
Martirologio Romano: En Tréveris, de Austrasia, santa Modesta, abadesa, que, consagrada a Dios desde la infancia, fue la primera que presidió la comunidad de monjas del cenobio «ad Horreum» (Öhren) en la ciudad, y estuvo unida con santa Gertrudis de Nivelles en total familiaridad, basada en Dios.
Fue consagrada a Dios desde su infancia. Fue abadesa benedictina de Trier y luego fue la primera abadesa del convento de Éhren en Tréveris; recibió este encargo del fundador del convento san Modoaldo. Estuvo sumamente unida a santa Gertrudis de Nivelles en la intimidad con Dios.

San Claro de Beauvaisis. M. 875. 
Presbítero y mártir inglés. La leyenda dice de él que fue un príncipe inglés de extraordinaria belleza que huyó a Francia para hacerse monje, pero una mujer se enamoró perdidamente de él, y lo persiguió. Nuestro monje huyó de ella, hasta que ésta, enfadada ordenó a sus soldados matarlo y lo decapitaron. Otras tradiciones dicen que fue obispo y mártir de la región de Vexin en Francia. 

San Emerico de Hungría. (1007-1031). 
Martirologio Romano: Junto a Alba Real (Székesfehérvár), en Panonia (hoy Hungría), san Emerico o Enrique, hijo de san Esteban de Hungría, rey de los húngaros, sorprendido por una muerte imprevista.
Hijo único de san Esteban rey de Hungría y de la reina santa Gisela. Fue educado por san Gerardo Sagredo; ya desde su juventud mostró una sensibilidad especial hacia la virtud. Destacó por la pureza de su juventud. Cuando el emperador Conrado II proyectaba apoderarse de las rentas de la diócesis de Bamberg, le propuso al joven Emerico que participase en la expoliación, pero el rey san Esteban lo impidió. 
 Las "instrucciones" de san Esteban a su hijo no son auténticas. Es cierto que el monarca tenía la intención de compartir sus responsabilidades con con Emerico (aunque es falso que haya renunciado a la corona en favor de él), pero antes de que tuviese tiempo de hacerlo, Emerico murió en una cacería. Cuando le llegó la noticia, san Esteban exclamó: "Dios le amaba, por eso me lo quitó tan pronto". El príncipe fue sepultado en la iglesia de Szckesfehervar y, en su sepulcro se obraron numerosos milagros. El padre y el hijo fueron elevados al honor de los altares al mismo tiempo, en 1083 por san Gregorio VII. Es patrón de la juventud húngara.