3 de noviembre de 2014

OTROS SANTOS DEL DÍA:


Santos Germán, Teófilo y Cirilo. M. 250. 
Martirologio Romano: En Cesarea de Capadocia, en la actual Turquía, santos Germán, Teófilo y Cirilo, mártires
Mártires junto con Cesáreo y Vidal, en Cesarea de Capadocia, durante la persecución de Decio. 

San Libertino de Agrigento. s. III-IV. 
Martirologio Romano: En Agrigento, de Sicilia, san Libertino, obispo y mártir.
Obispo de Agrigento y mártir. No tenemos más noticias de él seguras. Se dice que fue san Pedro quien lo nombró primer obispo de Agrigento, pero hay serias dudas de que sea verdad y se piensa que murió mártir durante la persecución de Valeriano o Diocleciano. Su culto en la ciudad es muy antiguo.

San Pápulo. M. c. 300. 
Martirologio Romano: En la región de Lauragais, en la Galia Narbonense, san Pápulo, venerado como mártir.
Presbítero y discípulo de san Saturnino. Mártir en Lauraguais, decapitado (cercenada la parte superior del cráneo) durante la persecución de Diocleciano. Cuidaba de la diócesis de Toulouse cuando san Saturnino se ausentaba. Patrón de Toulouse. 

Santos Valentín e Hilario de Viterbo. M. 304. 
Martirologio Romano: En Viterbo, san Valentín, sacerdote, e Hilario, diácono, mártires
Valentín era presbítero e Hilario diácono; fueron decapitados, durante la persecución de Diocleciano, en Viterbo. 

San Eufrosino. sin fecha. 
No se tienen noticias ciertas sobre su vida, origen y tiempo en el cual vivió; pero su culto se ha difundido bastante, sobre todo entre la Orden de Malta.
En 1578 el obispo de Fiesole, Francesco Diacceto, escribió que san Eufrosino era un obispo de Panfilia (Asia Menor), que después de una peregrinación a Roma, durante su regreso a su patria, se paró en Panzano, pequeño pueblo entre Florencia y Siena, donde predicó el Evangelio, obrando muchas conversiones y haciendo muchos milagros, después de una vida vivida en la fe y el apostolado, murió allí a la edad de 89 años y en su sepulcro fue construido un Oratorio dedicado a él.

San Valentiniano de Salerno. M. c. 500. 
Obispo de Salerno, Italia. Antiguos historiadores le sitúan en el sexto puesto en la lista de los obispos de Salerno entre san Gaudioso y Gaudencio, al final del siglo V; pero los historiadores Crisci y Campagna, lo sitúan al cuarto puesto en el elenco por ellos reconstruida. No conocemos otros particulares de su vida. En Salerno su fiesta litúrgica se celebra el 5 de mayo.

Santa Silvia. (515-c. 572). 
Martirologio Romano: En Roma, conmemoración de santa Silvia, madre del papa san Gregorio I Magno, de la que el mismo Pontífice dejó escrito que había alcanzado la cima de la oración y de la penitencia, siendo óptimo ejemplo para los demás.
Nació en Mesina (Sicilia), en el seno de una familia distinguida. Se casó con Giordano. Madre de san Gregorio I Magno. Además de Gregorio, tuvo un segundo hijo. Era una mujer de gran piedad y dio a sus hijos una excelente educación. Después de la muerte de su esposo se dedicó enteramente a la religión en la “nueva celda, al lado de la puerta del beato Pablo” (“cella nova juxta portam beati Paulo”).
Gregorio no habla de su madre en los “Diálogos”, en cambio sí habla de sus tías. Se sabe que fue una mujer de oración que dio un magnífico ejemplo a otros. Murió en Roma. Fue construida una capilla en su honor en el monte Celio de Roma, en el lugar donde había estado su casa.  

San Gaudioso de Tarazona. (482-541). 
Según el anterior Martirologio Romano: “En el monasterio de Asán, sepultura de san Gaudioso, que, discípulo de san Victoriano, fue elegido obispo de Tarazona, sede en la que se distinguió por su defensa de la fe contra los arrianos”.
Nació en Escorón, lugar perteneciente a Ejea de los Caballeros (Zaragoza). Hijo de Gunta, señor de Escorón y capitán de las Guardias Reales del rey Eurico. En el año 512 ingresó como monje en el monasterio de Asán, del que era abad san Victoriano, que fue su maestro desde su infancia; y siguió allí hasta que el clero de Tarazona de Aragón le nombró prelado de su diócesis en el año 527, fundando un monasterio bajo la regla de san Benito.
Trabajó con celo y sabiduría contra la herejía arriana. Un día al visitar el monasterio de Asán, enfermó en el pueblo de Escorón que se encontraba en el camino y allí murió santamente. Fue sepultado en la iglesia de Escorón, y pasado unos años sus restos se trasladaron al monasterio de Asán, donde fueron enterrados al lado de los de su maestro san Victoriano. Copatrono de Tarazona.

San Guenael. M. c. 580. 
Martirologio Romano: En la Bretaña Menor, san Guenael, venerado como abad de Landevenec.
Nació en Bretaña en el seno de una noble familia de Cornualles. Se dice que tenía 7 años cuando un día, mientras jugaba con otros niños, vio pasar a san Guennole, el fundador de la abadía de Landévennec, que le propuso que lo siguiera. El niño aceptó gozoso. En el monasterio, donde sus padres le dejaron, fue, a pesar de su juventud, un modelo para los otros religiosos; se distinguió por su austeridad y rigores ascéticos muy queridos por los monjes bretones. 
Antes de morir san Guennole lo designó su sucesor, como abad de Landévennec, y después de siete años de gobierno renunció a él para marchar con 11 monjes para formarse mejor en las tradiciones monásticas, que creía mejor vividas en Inglaterra e Irlanda. Aquí pasó 34 años dedicado a predicar y a restablecer la disciplina en los monasterios y fundar otros. Regresó a Bretaña, en la isla de Groix, donde, según la leyenda, las campanas repicaron solas. De aquí pasó a Morbihan donde fundó un monasterio en el que murió. Sus reliquias están en el monaterio parisino de Corbeil, donde se le conoce como Guénault. Patrón de la diócesis de Saint-Brieuc.

San Pirminio de Reichenau. M. 753. 
Martirologio Romano: En el monasterio de Hornbach, junto a Estrasburgo, en Burgundia, sepultura de san Pirmino, obispo y abad de Reichenau, que evangelizó a alamanes y bávaros, fundó muchos monasterios y compuso para sus discípulos un libro para catequizar a los agrestes.
Nació en el seno de una familia visigoda en Aragón; con el tiempo fue consagrado obispo. Cuando los sarracenos invadieron España, tras la batalla de Guadalete, huyó y llegó a Luxemburgo. Empezaron las suspicacias de los obispos locales y tuvo que marchar a Roma para recabar el apoyo del papa san Gregorio II. Con el respaldo del Papa (fue ordenado "corepíscopus" de Augen), regresó a Francia y se entregó a la predicación en Luxemburgo, Suiza, Baviera y Alsacia. Su forma de hablar era sencilla; ante todo, era un buen catequista. Como resumen de sus exposiciones, escribió un libro: “Dichos del abad Pirminio, espigados en los santos libros”
Fundó, en el 724, el monasterio benedictino de Reichenau, en una isla del lago Constanza. En el 727, se trasladó a Alsacia donde fundó la abadía de Murbach. En el 740 fundó en Suiza, en el cantón de San Galo el convento de Pfáfers; reformó otras, en particular la abadía de Dissentis, introduciendo en todas la regla benedictina. Fue uno de los grandes apóstoles de las tierras germanas. Murió en el monasterio de Hornbach de Estrasburgo. 

Santa Odrada. s. XI. 
Martirologio Romano: En Alem, de Flandes, conmemoración de santa Odrada, virgen.
Nació en Baelen, una aldea flamenca; era una joven de una pureza angélica. Fue enterrada en el pueblo de Alem, después de una vida entregada a Cristo. Fue honrada con singular devoción por las parroquias de la zona y su memoria permanece en la diócesis de Gheel.

Ida de Toggenburg.  Beata. (1156-1226). 
Martirologio Romano: Cerca del monasterio de Fieschingen, en Suiza, santa Ida, reclusa.
Se casó con el conde Enrique de Toggenburg; no tuvo hijos y esto supuso que su marido la hiciera sufrir mucho de manera que tuvo que huir; según la leyenda su marido la acusó de adulterio porque había encontrado su anillo en el dedo de un cazador, y la arrojó por una ventana del castillo. Se salvó milagrosamente, y logró demostrar su inocencia; después de un tiempo consiguió el consentimiento de su esposo para ingresar en el convento benedictino de Fieschingen (Turgovia, Suiza). Su leyenda es una copia de la atribuida a Genoveva de Bravante.