27 de noviembre de 2014

OTROS SANTOS DEL DÍA:


Santos Barlaám y Josafat. s. II. 
Estos dos supuestos santos son los protagonistas de la versión cristiana de un relato budista popularizada en el siglo XIII por la “Leyenda Dorada”; quizás el autor fuera san Juan Damasceno, ya que fue él quién divulgó el texto griego que conocemos desde el siglo VII. Existe una versión de Georgia del siglo X, de san Eutimio, monje del convento de Iviron, en el monte Athos. Por una excepcional casualidad en el relato se encontraba el texto completo de la “Apología del cristianismo" de san Arístides, que así nos ha llegado hasta nosotros. Barlaám sería un monje que ayudó al príncipe Josafat, que había descubierto la enfermedad y la muerte (imagen de Buda), y se lo llevó al desierto donde le narró una alegoría acerca de la muerte que se hizo muy popular entre los predicadores del medioevo. Parecen que murieron mártires.

San Laverio. M. 312. 
Martirologio Romano: En Grumento, de Lucania, san Laverio, mártir.
Nació en Acerenza o en Ripacandida o en Teggiano, Lucania, Italia, en el seno de una familia pagana: la familia Sergia de Teggiano; tenía un hermano de nombre Mariano. Desde muy joven se sintió llamado a predicar el amor de Jesús de Nazareth. 
Comenzó a predicar el evangelio en su pueblo, entre su familia y amigos. De Teggiano, marchó a Acerenza donde se encontró con el prefecto Agripa. Según la tradición, Agripa arrestó a Laverio y le ordenó que inmolase a los dioses paganos. Ante el rechazo de nuestro santo, se le torturó, y en el suplició, Laverio continuó predicando el amor de Cristo. Después de un suceso milagroso, consiguió huir de la cárcel, pero fue encontrado y decapitado. Murió mártir en Grumentum. Este hecho sucedió pocos meses antes de la conversión de Constantino. Se trata del primer mártir lucano de la historia. Patrón de Grumento Nova, Tito, copatrono de Acerenza.

San Valeriano de Aquilea. M. 389. 
Martirologio Romano: En Aquilea, de la región de Venecia, san Valeriano, obispo, que, frente a los arrianos, defendió la fe ortodoxa en el Ilírico, y reunió a clérigos y laicos para vivir en comunidad.
Obispo de Aquilea (369-389). Tuvo como presbítero a san Cromacio. Defensor de la pureza de la fe, frente al arrianismo ya que su predecesor fue arriano. Convocó un concilio, en el 382, que presidió san Ambrosio de Milán. Reunió a clérigos y laicos para vivir en comunidad.

San Máximo de Riez. M. 460. 
Martirologio Romano: Cerca de Riez, en la Provenza, san Máximo, abad del monasterio de Lérins, sucesor de san Honorato, fundador de ese cenobio y, luego, obispo de la Iglesia de Riez.
Nació en Decomer, hoy Chateau-Redon, en la Provenza. Ingresó como monje del monasterio de Lerins. Abad de Lerins (426-434), sucesor de san Honorato de Arles y que fue elegido obispo de Riez, Francia, en contra de su voluntad; le ordenó el papa san Hilario. Máximo fue uno de los más ilustres prelados de la iglesia gala de aquella época.
Asistió a varios concilios que se celebraron en su provincia y en las comarcanas. Fue uno de los prelados que aprobaron la célebre epístola del papa san León I Magno a san Flaviano de Constantinopla contra los herejes Eutiquianos. Firmó asimismo la epístola sinodal que los obispos escribieron en respuesta a la del Papa. Finalmente, después de haber gobernado santamente su iglesia, descansó en la paz del Señor. Fue sepultado con gran solemnidad, en la iglesia de San Pedro, que él mismo había edificado.

San Sifrido de Carpentras. M. 540. 
Martirologio Romano: En Carpentras, de la Provenza, san Sifrido, obispo.
Nació en Albano, y según se dice ingresó en el monasterio benedictino de Lerins y fue ordenado sacerdote por san Cesareo de Arles, y más tarde fue elegido obispo de Carpentras en Provenza, donde realizó muchos milagros. Se dice que fue inhumado en la iglesia de la Santísima Trinidad que él fundó. Patrón de Carpentras. 

San Acario de Noyón-Tournay. M. 640. 
Martirologio Romano: En Noyón, ciudad de la Galia, san Acario, obispo, que siendo monje en Luxeuil, fue elegido para la Iglesia de Noyón y de Tournay, dedicándose totalmente a evangelizar los pueblos de aquellas regiones del norte.
Monje de Luxeuil cuando era abad san Eustaquio. En el 621, fue elegido obispo de Noyón-Tournai, y como tal apoyó la labor misionera de san Amando de Elnone. Obtuvo del rey Dagoberto II la institución de la sede episcopal de Thérouanne, donde colocó a su amigo san Audomaro. Según la leyenda le sucedió san Eloy. 

San Simeón Metafraste. s. X. 
Natural de Constantinopla, de "ilustres y ricos padres", y que desde niño mostró "grande y agudo ingenio". Canciller del Imperio, era "metafraste", o "logoteta", es decir intérprete. Al servicio del emperador Constantino VII Porfirogeneto, dicen que mostró bondad y prudencia, sin llegar a ser soberbio, y que "vivía como filósofo grave y modestamente". Compiló muchas vidas de santos, entre ellos los famosos Menologios o relaciones de mártires griegos ordenados por meses. 

Bronislao Kostkowski. Beato. (1915-1942). 
Martirologio Romano: En el campo de concentración de Dachau, próximo a Munich, en Baviera, beato Bronislao Kostkowski, mártir de la Segunda Guerra Mundial, que en la ocupación militar de Polonia durante la guerra, cruelmente atormentado en la cárcel alcanzó la palma de martirio.
Nació en Slupsk (Stolp-Pomerania Occidental), pasó con sus padres a Bydgoszcz tras la independencia de Polonia. En 1936 comenzó los estudios eclesiásticos en el seminario de Wloclawek, los cuales procuró continuar durante la II Guerra Mundial. Fue arrestado en 1939 junto con los demás alumnos y profesores, pasó primero por la cárcel de la ciudad, luego su prisión continuó en Lad, donde pese al encarcelamiento pudo hacer los estudios del quinto curso. Pero en 1940 era llevado al campo de concentración de Sachsenhausen y de allí en diciembre de aquel mismo año al de Dachau. La tuberculosis y las duras condiciones del campo acabaron con su vida dos años más tarde. Había sido un joven religioso y devoto, trabajador y se había distinguido por su amor a María, de cuya congregación había sido presidente en el instituto. Fue beatificado el 13 de junio de 1999 por el papa Juan Pablo II.