27 de noviembre de 2014

Beato VALENTÍN GIL ARRIBAS. (1897-1936).


Nació en Rábano, Valladolid. Hizo el aspirantado en el colegio de Carabanchel Alto y, allí mismo, el noviciado, profesando como salesiano en 1916. Estuvo sucesivamente, en Alicante, Sarriá-Barcelona y La Coruña. En 1927 fue destinado a Astudillo (Palencia), en 1930 a Mohernando (Guadalajara), un año después, a Carabanchel Alto de nuevo y en 1935 al madrileño colegio San Miguel Arcángel, donde, al cabo de un año, sufrió la persecución que le llevó al martirio.
Eran características de don Valentín, el espíritu de trabajo y una caridad que dejaba siempre contentos a los hermanos. En verano, con gusto iba a alguna de las casas en que había colonias escolares. Sencillo y bueno, no se retraía de pedir perdón, cuando su genio vivo, le hacía excederse.
El 18 de septiembre de 1936 ingresó en la cárcel Modelo donde permaneció hasta que, el 16 de noviembre, fue trasladado a la prisión de San Antón. Los tribunales populares le condenaron por ser religioso y once días más tarde, el 27 de noviembre, el delegado de Orden Público firmaba una irónica y trágica “orden de libertad” para 46 presos de dicha cárcel, entre ellos don Valentín Gil. El día 28, “cumplimentada” esta orden, los cuarenta y seis presos incrementaban el número de fusilados en una de las tétricas expediciones a Paracuellos del Jarama.