11 de noviembre de 2014

OTROS SANTOS DEL DÍA:



San Verano de Vence. M. 480. 
Martirologio Romano: En Vence, de la Provenza, en la Galia, conmemoración de san Verano, obispo, que siendo hijo de san Euquerio, obispo de Lión, fue educado en el monasterio de Lérins y escribió al papa san León Magno agradeciéndole su profesión de fe en la encarnación del Verbo, contenida en la carta a Flaviano.
Obispo de Vence en Francia. Era hijo de san Euquerio, obispo de Lyon, y tenía un hermano llamado san Salonio, que fue obispo en Ginebra. Fue educado en el monasterio de Lerins. Fue un claro defensor de la doctrina católica frente a los herejes franceses; escribió cartas al papa san León Magno, agradeciéndole la defensa de fe en el Verbo Encarnado que hizo en su “Carta a Flaviano”

Santo Toribio de Liébana. M. c. 520. 
El anterior Martirologio Romano decía: En la región de Cantabria, memoria de san Toribio, monje. Originario de Palencia, la tradición le atribuye la fundación del monasterio de san Martín de Turieno.
Probablemente era obispo y es el mismo santo Toribio de Astorga, que sobre su tumba se edificó el monasterio de Liébana; fundó y gobernó la gran abadía de Liébana en Asturias. 

San Menas de Samnio. M. 579. 
Martirologio Romano: En la provincia de Samnio, en Italia, memoria de san Menas, solitario, de cuyas virtudes hace mención el papa san Gregorio I Magno.
Era un griego que se hizo ermitaño entre los samnitas, probablemente en Santomenna (Benevento). San Gregorio Magno lo elogia en sus “Diálogos”.

San Bertuino. M. 698. 
Martirologio Romano: En el monasterio de Malonne, en Brabante, san Bertuino, venerado como obispo y abad.
Monje anglosajón de la pequeña abadía de Othelle; fue ordenado obispo misionero y marchó para Roma, donde pasó dos años, para luego ser abad fundador de la abadía de Malinas cerca de Namur, Bélgica, que desde entonces fue el centro de su obra misionera.  

San Bartolomé de Grottaferrata. M. 1055. 
Martirologio Romano: En el monasterio de Grottaferrata, en la región de Frascati, próximo a Roma, san Bartolomé, abad, que, nacido en Calabria, fue al encuentro de san Nilo, cuya vida y costumbres dejó por escrito, estuvo al lado suyo al final de su vida, en el cenobio tusculano que había fundado bajo la disciplina ascética de los orientales, y continuó su obra convirtiéndolo en una escuela de ciencias y de arte.
Nació en Rossano en Calabria, en el seno de una ilustre familia oriunda de Constantinopla. Fue confiado por sus padres a los monjes del monasterio de San Juan Calibita en Orito, cerca de Rossano. Mostró gran interés cultural y excelentes cualidades ascéticas y morales. Siguió a san Nilo de Rossano, cuando contaba 12 años, en el monasterio de Vallelucio, cerca de Montecasino, y después en el monasterio de Serperi, junto a Gaeta, y en la fundación de Grottaferrata en Frascati de un monasterio de rito griego, que seguía la regla de san Basilio; Bartolomé está considerado como su segundo fundador. 
Escribió la vida de su maestro san Nilo, y le sucedió como hegúmeno (1014) en Grottaferrata, después de Pablo y Cirilo, a la que fortaleció durante su mandato y donde fundó una escuela de ciencia y arte. Fue un excelente compositor de himnos griegos; fue quién convenció al papa Benedicto IX para que corrigiera su vida e hiciera penitencia en su monasterio. Tuvo grandes dotes diplomáticas, logró poner paz en la contienda entre el duque Adenolfo y el príncipe de Salerno. En 1044 asistió al Concilio Lateranense. Fue conocido por su caridad hacia los pobres.   

Santa Marina de Ômura. M. 1634. 
Martirologio Romano: En Nagasaki, del Japón, santa Marina de Omura, virgen y mártir, que encarcelada y llevada a la fuerza a una casa pública para escarnio de su castidad, fue finalmente quemada viva.
Nacida en Ômura, brilló por sus virtudes y devoción y en la ayuda de los misioneros perseguidos. Tuvo como director espiritual a san Luis Bertrán que la inscribió en la Tercera Orden de Santo Domingo. Los biógrafos la describen como "ejemplo para todos los cristianos de Ômura". Su casa era refugio de misioneros y cristianos y lugar donde se celebraba la Eucaristía y se administraban los sacramentos. En palabras del padre Jordán "era la más valerosa y santa mujer que ha tenido Japón". 
Hacia el 1625, emitió voto de virginidad. Las autoridades seguían sus pasos y en 1634, fue arrestada. Confesó su fe y que su casa era lugar de alojamiento de misioneros y cristianos. La sometieron a diversos tormentos: la pasearon desnuda por todos los pueblos del pueblo de Ômura; luego fue trasladada a Nagasaki y condenada a morir en la hoguera, junto con los padres los santos Jordán Ansalone de San Esteban y Tomás Hyoji de San Jacinto y otos 68 cristianos. Murió perdonando a sus verdugos y sus cenizas fueron arrojadas al mar.