6 de noviembre de 2014

Beato ENRIQUE VIDAURRETA PALMA. (1896 -1936).


Nació en Antequera (Málaga). Su familia tenía una buena posición económica. Por esto, Enrique estudió en el colegio de San Estanislao que los padres Jesuitas tenían y tienen en la Barriada de El Palo de Málaga. En esos años ya era un amante de la liturgia y un ferviente organizador y animador de la Congregación Mariana. 
Al finalizar el Bachillerato, su madre, que deseaba la mejor preparación para sus hijos, se desplazó con ellos a Madrid, para que allí pudieran hacer estudios superiores. Enrique ingresó en el Seminario como alumno externo durante dos años.En el Seminario, Enrique fue muy estimado por sus profesores y compañeros. Luego, quiso hacerse jesuita, y finalmente, tras una conversación con el obispo el beato Don Manuel González, que le pidió incorporarse al presbiterio de Málaga, dejó de pensar totalmente en ello y se puso al servicio de la Iglesia de Málaga, entregándose a ella con toda su alma. 
Su ordenación sacerdotal tuvo lugar en 1919, en la capilla del Seminario Conciliar de Madrid. Su lema sacerdotal fue: “no he venido a ser servido, sino a servir”. Su primer cargo en la Diócesis fue capellán del Asilo de San Manuel. Luego, después de varios destinos, terminó como Rector del seminario de Málaga y en este cargo fue detenido durante la guerra civil.
Detenido en el Seminario, llamó la atención de los demás presos por su extraordinario espíritu sacerdotal  y  su caridad. Cuando el jefe de la patrulla fue llamando para la muerte, intercedió por un sacerdote enfermo que había sido señalado, pero tal gesto sólo le sirvió para que el miliciano se fijara en él y le mandase: “Vente tú también”. Sus restos reposan en la capilla de mártires de la Catedral.