1 de noviembre de 2014

Beato AMADEO DE SILVA. (1420-1482).


Nació en Ceuta en el seno de una noble familia portuguesa. Se llamaba Juan. Hermano de la beata Beatriz de Silva Meneses. A los 22 años se retiró al monasterio jerónimo de la Puebla de Guadalupe en Cáceres. Monje ejemplar que desempeñó los cargos más humildes, pero no se quedó allí, sino que fue a Granada, con la intención de morir mártir o convertir a los moros, pero sólo se ganó unos bastonazos, y volvió a Guadalupe. Pensó entonces de ir a África, pero una tempestad lo devolvió a Portugal. El 11 de diciembre de 1452 obtiene la obediencia del Prior, Gonzalo de Ilescas, para poder trasladarse a Asís, en donde cambia el hábito blanco por el pardo de los franciscanos, para poder ir de misioneros a cualquier selva del mundo.
Entendió entonces que el Señor le llamaba para otra vida que la que él había soñado y se puso en manos de la Providencia. Por obediencia fue a Perugia, Brescia y Milán. Por obediencia a los 39 años celebró su primera misa. Residió en Roma e inició su fundación en Catelleone di Cremona en 1464. Rechazado por los frailes de las demás familias, contó con el apoyo del ministro general Francisco della Rovere (1464-1469), del que parece que fue su confesor. Elegido papa con el nombre de Sixto IV, Della Rovere no dejó de favorecerlo, concediéndole la iglesia romana de San Pedro en Montorio y fuese su director espiritual. Impulsó la vida religiosa con altos deseo de observancia evangélica. 
Fundó la Orden de los Amadeanos. De ese modo, los amadeitas se instalaron en Milán, Lodi, Génova, Foligno, Asis, en Italia central y septentrional y en España, pero no llegaron a tener más de treinta casas. Deseando hacer una visita a todos sus frailes, llegó al convento de Santa María de la Paz en Milán, donde murió. Su congregación permaneció siempre bajo la obediencia de los ministros generales y provinciales, hasta su supresión en 1568, que se unió a los franciscanos.
Su tumba, mandada a construir por el rey Luis XI de Francia, pronto comenzó a recibir visitas de muchos devotos, fueron cuatro siglos de culto ininterrumpido, hasta que su tumba fue destruida durante las invasiones francesas, aunque se conoce el sitio donde estaba.