24 de noviembre de 2014

Beata NICETA PLAJA XIFRA DE SAN PRUDENCIO y 11 compañeras. M. 1936.


Martirologio Romano: En Picadero de Paterna, en el territorio de Valencia, en España, beata Niceta Plaja Xifra de san Prudencio y compañeras, vírgenes del Instituto de las Hermanas Carmelitas de la Caridad y mártires, todas las cuales fueron consideradas dignas de entrar con Cristo Esposo en el convite eterno, llevando sus lámparas encendidas.


Sus nombres son: Daría Campillo Paniagua de Santa Sofía, Antonia Gosens Sáez de Ibarra de San Timoteo, Paula Isla Alonso de Santa Anastasia, Consuelo Cuñado González del Santísimo Sacramento, Erundina Colino Vega de Nuestra Señora del Carmen, Feliciana de Uribe y Orbe de Nuestra Señora del Carmen, Concepción Odriozola Zabalia de San Ignacio, Justa Maiza Goicoechea de la Inmaculada, Concepción Rodríguez Fernández de Santa Magdalena, Cándida Cayuso González de Nuestra Señora de los Ángeles y Clara Ezcurra Urrutia de Nuestra Señora de la Esperanza.    

Niceta Plaja Xifra nació en Torrent, Gerona, en 1863. Ingresó en el noviciado de Vic (Barcelona) cuando iba a cumplir los 17 años. Hizo su 1ª profesión en 1883, año en que fue destinada a Palaftugell y después a Llagostera hasta que en 1886 fue a la Casa de Misericordia de Valencia donde pasó su vida hasta el año 1936 que tuvo que abandonar la casa para refugiarse con el resto de Hermanas en la calle Cambios de Valencia. 
 Tuvo muchos cargos de especial responsabilidad entre ellos el de superiora de la comunidad en el momento que les tocó dejar la casa. Obligó a las Hermanas de Levante y Cataluña, a que marcharan con sus familias, sin embargo ella renunció a marchar con los suyos para quedarse con las Hermanas del País Vasco y de Castilla que no podían salir de Valencia. El que conducía el coche que las llevó a Paterna, cuenta que pidió ser la última en morir y cuando le llegó el momento se arrodilló y dijo “Señor, me las entregaste y te las he entregado... cuando quieras.” De carácter fuerte y maternal, veraz y valiente, recta, justa y fiel. Mártir en el Picadero de Paterna, Valencia. 

Daría Campillo (1873-1936). Nació en Vitoria. Conoció a las Carmelitas a través del Colegio del Carmen de la Plaza de S. Francisco el Grande de Madrid. Ingresó en el noviciado de Vic (Barcelona) en 1895 a los 22 años. Después de la 1ª profesión quedó destinada en el colegio de Vic, de allí a Castellón y por último a la Casa Misericordia de Valencia donde se cuidó de la enfermería de las niñas y de las clases de labor. Vivió los tiempos difíciles con gran entereza de ánimo y un talante animoso. Murió en el picadero de Paterna (Valencia). 

Antonia Gosens (1870-1936). Natural de Vitoria. Ingresó en el noviciado de Vitoria en 1887 a los 17 años de edad. Destinada a Valencia, después a Castellón y por último a la Casa de Misericordia de Valencia donde prestó diversos servicios allí donde hacía falta. De natural delicada y amable. Se cuidaba con gran esmero y fervor de espíritu de la sacristía del centro.
 Su familia pidió a la provincial que la destinasen a Vitoria, cosa a la que accedió la Madre pero la Superiora le insinuó que ella no se marcharía y ya no hubo duda, Antonia optó por quedarse y seguir la suerte de las Hermanas. Tenía 66 años y algunos achaques cuando pasó a la calle Cambios donde vivieron 4 meses llenas de privaciones que ella supo aceptar y vivir con su habitual alegría y confianza en Dios.
 Fervorosa de espíritu, muy alegre y simpática, pacificadora y entrañable para toda la comunidad. Ejecutada en el Picadero de Paterna, Valencia, por ser religiosa.

Paula Isla (1863-1936). Nació en Villalaín, Burgos. En un hogar donde vivía profundamente la fe. Ingresó en el noviciado de Vitoria en 1887 a los 24 años de edad. Pasó por varios destinos: La Beneficencia de Alcoy, Cascante, Sabadell, Cardona, Villafraca, Alcoy, Valls, Espluga, Benicásim y por último la Casa de Misericordia. En todos ellos se dedicó a dar clases como profesora, menos en la casa de Misericordia donde se encargaba, con un grupo de mujeres, de coser y remendar la ropa de los chicos. Era la Hermana mayor del grupo de las Hermanas de su comunidad que recibieron el martirio, tenía 73 años. 
 Estuvo con el resto de Hermanas en el piso de la calle Cambios y de allí pasó a la checa de la calle Grabador Esteve, y a la cárcel de mujeres de Alacuás, desde donde salió para recibir el martirio en el Picadero de Paterna.
 Sus rasgos característicos: el trabajo, la piedad y el silencio. 

Consuelo Cuñado (1884-1936). Nació en Bilbao. Toda su vida deseó ser misionera y morir mártir. Conoció casualmente a las Hermanas en un viaje. Ingresó en el noviciado de Vitoria en 1901. Después de la 1a profesión fue directamente destinada a Valencia a la Casa de Misericordia. Dedicó su vida a la enseñanza de las niñas. En un primer momento le resultó duro este destino, pero superada toda repugnancia se entregó totalmente a la labor que se le había confiado y fue una verdadera madre para aquellas niñas que carecían de ella. 
 Tuvo ocasión de salir y refugiarse en la zona nacional pero percatándose de que las Hermanas sentían su marcha interrumpió las gestiones y quedó con ellas siguiendo su misma suerte: expulsión de la casa, refugio en la calle Cambios, la checa de Grabador Esteve, la cárcel de Alacuas y el picadero de Paterna donde murió.
 Inteligente, muy creativa, con un carácter franco, campechano y alegre una pedagoga nata.

Erundina Colino (1883-1936). Nació en Lagarejos, Zamora. Entró en el noviciado de Vitoria en 1915 con un permiso especial de la Superiora General ya que era un poco mayor: 32 años. Su primer destino y único fue la Casa de Misericordia de Valencia. Donde se distinguió por su entrega y su espíritu de pobreza. De gran cultura y extraordinario talento que puso al servicio de las personas que le fueron encargadas. De salud delicada dio muestras de una paciencia admirable en los momentos de dolor y sufrimiento.
 A la Hermana Erundina se le tramitaba la salida al extranjero pero intuyendo el sentir de la superiora pidió se suspendiesen los trámites y quedó con las Hermanas. Martirizada en el Picadero de Paterna, Valencia. 

Feliciana de Uribe (1893-1936). Nació en Múgica (Vizcaya).  Entró en el noviciado de Vitoria el día en 1913 a los 20 años. Desde su primera profesión fue destinada a la Casa de Misericordia de Valencia para cuidarse de la enfermería de los niños, pasando después a cuidarse de la de los hombres y allí permaneció desde los 22 años hasta el martirio. Supo hacerse respetar y querer de todos y a todos llevaba por los caminos que ella quería, orden, limpieza, y religiosidad. Salió de la Misericordia el 27 de julio de 1936 acompañando al resto de las Hermanas hasta el último momento. 
 La clave de su vida era la caridad y la oración. En el trato con los hombres encontraba siempre la palabra justa y oportuna. Cuidaba a los enfermos con entrega y de licadeza adivinando aquello que cada uno pudiera necesitar. Mártir en el Picadero de Paterna, Valencia, durante la guerra civil.

Concepción Odriozola (1882-1936). Nació en Azpeitia, Guipuzcoa. Ingresó en el noviciado de Vitoria en 1904. Pasó por dos destinos: Primero la Beneficencia de Alcoy y segundo la Casa de Misericordia de Valencia ocupándose del planchador, enfermería, sacristía e iglesia. Nunca demostró aturdimiento o nerviosismo. Dotada de una profunda vida interior, se puede decir de ella que siempre actuaba por motivos sobrenaturales. Mártir en el Picadero de Paterna.

Justa Maiza (1897-1936). Nació en Ataún, Guipuzcoa. Ingresó en el noviciado de Vitoria en 1920. Tenía 23 años. Hizo sus votos temporales en 1922. Su único destino fue la Casa de Misericordia de Valencia donde se ocupaba de la enfermería y el planchador. Y cuando tenía sus tareas terminadas pasaba a otras dependencias para ayudar a las Hermanas.
 Podemos destacar de ella el silencio, el trabajo callado, el servicio oculto y una alegría serena y constante. Mártir en el Picadero de Paterna, Valencia. 

Concepción Rodríguez (1895-1936). Natural de Santa Eulalia de las Manzanas, León. Fue alumna del colegio de las Carmelitas de León. En fidelidad a su vocación religiosa entró en el noviciado de Vitoria en 1916 a la edad de 22 años. Su primer destino fue el colegio de Denia (Alicante) y al poco tiempo pasó a la Casa de Misericordia de Valencia. Donde permaneció el resto de su vida.
 Fue esencialmente una Hermana de fe y obediencia, gracias a ello supo sobreponerse y aceptar gozosa este destino. Como el resto de Hermanas que quedaron en la casa, tuvo que sufrir diversas vicisitudes hasta el sacrificio de la vida en el Picadero de Paterna.
 Sabia descubrir en todo la mano de Dios que conducía su vida y con fe aceptaba las gozos y las sombras de cada día.

Cándida Cayuso (1901-1936). Nació en Ubiarco, Santander. Fue alumna del colegio de las Carmelitas de Madernia. Ingresó en el noviciado de Vitoria en 1921 acababa de cumplir los 20 años. En septiembre de 1923 hizo su Profesión y fue destinada a la casa de Misericordia. Dentro de la casa pasó por las distintas oficinas y ocupaciones. Ella y la Hna. Erundina Colino fueron las primeras que tuvieron que salir del centro y se refugiaron en el Colegio, después ya se unieron a las otras hermanas y corrieron la misma suerte. Una prima suya destinada en Oliva, pudo marchar a su tierra y pasó a recogerla pero dándose cuenta de que sentían su marcha, decidió quedarse con todas.
 “Di a tu padre y a mis hermanos que no padezcan por mi, que muero muy conformada, muy contenta y que doy con gusto mi vida por Jesús” (Palabras de despedida a su prima). Mártir en el Picadero de Paterna.

Clara Ezcurra (1896-1936). Nació en Uribarri de Mondragón, Guipúzcoa. Ingresó en el noviciado de Vitoria en1920 a los 24 años. Cuando profesó fue destinada a la Casa de Misericordia donde le fue confiada la ropería y el dormitorio de las niñas. Enfermó de gravedad y el médico le ordenó reposo absoluto lo que aceptó con espíritu de sacrificio. Tanto en la salud como en la enfermedad dio muestras de un talante de alegría, dulzura y bondad. Mártir en el Picadero de Paterna.