8 de noviembre de 2014

Beata MARÍA CRUCIFICADA SATELLICO. (1706-1754).


Martirologio Romano: En Monte Novo, del Piceno, en Italia, beata María Crucificada (Isabel María) Satellico, abadesa de la Orden de las Clarisas, extraordinaria en la contemplación del misterio de la cruz y enriquecida con carismas místicos.

Se llamaba Elisabetta Satellico. Se educó al lado de sus padres y un tío sacerdote que se encargó de su formación moral y espiritual. De salud débil pero especialmente dotada para la música y el canto, y gran disposición para la oración. Desde niña quiso ser monja capuchina, y santa. 
Recibida entre las Clarisas de Ostra Vetere como educanda prestó servicio como directora del canto y organista. A los 19 años de edad fue recibida al noviciado y tomó el nombre de María Crucificada, por su devoción a la Santísima Virgen y a la Pasión de Cristo. El 19 de mayo de 1726 profesó en manos del Vicario general de la diócesis de Senigallia. 
A la sublime contemplación unía una gran austeridad y penitencia, con las cuales se hacía más plenamente partícipe de la Pasión del Señor. Su ideal fue la perfecta conformación a Cristo Crucificado, unida a la caridad para con el prójimo, y una filial devoción a la Santísima Virgen, al tiempo que salía victoriosa en todas sus tribulaciones. Porque Dios la probó y purificó con frecuentes aflicciones y tentaciones diabólicas, y con graves enfermedades. Pero, con la ayuda de directores espirituales santos y expertos -el conventual Ángelo Sandreani y el P. Giovanni Battista Scaramelli, su primer biógrafo- logró soportar y superar todas las pruebas, hasta alcanzar una extraordinaria perfección, manifestada en signos extraordinarios y auténticos fenómenos místicos.
En 1742 fue elegida abadesa, y se distinguió por su solicitud para con las hermanas y con los pobres. La autoridad era para ella servicio y amor a la comunidad, ejercido con bondad, firmeza y buen ejemplo. Fue reelegida para el mismo cargo en 1745, pero renunció por su mala salud. El obispo, sin embargo, a obligó a ejercer de Vicaria. Destacó por sus carismas místicos y por su humildad. Murió con 39 años de edad. Su cuerpo fue sepultado en la iglesia de Santa Lucía de Ostra Vétere. Fue proclamada beata por Juan Pablo II, el 10 de octubre de 1993.