26 de noviembre de 2014

Beata CAYETANA STERNI. (1827-1889).


Martirologio Romano: En Passano, cerca de Vicenza, en Italia, beata Cayetana Sterni, religiosa, que, habiendo enviudado siendo aún joven, se entregó al servicio de los pobres, fundando la Congregación de las Hermanas de la Divina Voluntad, para atender a los menesterosos y enfermos.

Nació en Cassola (Padua), en el seno de una familia acomodada. Cuando tenía 8 años, la familia se trasladó a Bassano del Grappa en Vicenza. Algunas vicisitudes cambiaron la vida de la familia, la muerte del padre, de su hermana mayor y la marcha de la casa de otro hermano, dejaron a su madre en gran penuria económica. Estos hechos marcaron la vida de Cayetana. Fue una mujer de profunda vida espiritual, con una viva personalidad y buen sentido. 
A los 16 años se casó con Liberale Conte, de quien tuvo cuatro hijos. Tuvo el presentimiento de la pronta muerte de su marido, a quien amaba profundamente, y así ocurrió, como la prematura muerte de uno de sus hijos. Vivió estos momentos en completo abandono en la Providencia. La familia de su esposo le hizo la vida imposible con sospechas, incomprensiones y calumnias, hasta llegar a separarla de sus tres hijos y alejarla de su hogar. A los 19 años, Cayetana regresó a casa de su madre. No obstante estas injusticias, Cayetana, supo perdonar y lograr la reconciliación con los familiares de su esposo. 
Le pidió a Dios el camino a seguir y vio la vocación religiosa y hacer de Dios su único esposo. Ingresó en las Canosianas de Bassano, pero a los 5 meses de noviciado, donde era feliz, murió su madre, y tuvo que regresar a su casa para hacerse cargo de sus hermanos menores. Siguiendo la voluntad de Dios se entregó a los pobres, sobre todo a los huérfanos del hospicio de su ciudad, donde permaneció 36 años hasta su muerte, entregada en profunda caridad hacia los más pobres. A los 33 años hizo voto de estar “dispuesta a aceptar lo que Dios quiera disponer de ella”. 
Fundó las Hijas de la Divina Voluntad en 1865, entregándose a los pobres del hospicio, a la atención de los enfermos pobres a domicilio y a todas las obras de caridad, según las necesidades del momento. Murió en Vicenza en olor de santidad.