28 de octubre de 2014

Santos VICENTE, SABINA y CRISTETA. M. 304.


Martirologio Romano: En Ávila, ciudad de Hispania, pasión de los santos Vicente, Sabina y Cristeta, mártires, que, huyendo de Talavera a esa población, fueron asesinados cruelmente.

Habían nacido y vivían en Talavera (Toledo). La persecución de Diocleciano llegó a España de manos del Prefecto Daciano, hombre cruel, bárbaro y perverso, que odiaba sin límites el nombre cristiano. Llegó a Toledo y sus colaboradores buscaron en Talavera seguidores de Cristo.
 Allí es conocido un tal Vicente, que se desvive por la ayuda al prójimo y es ejemplo de alegría, nobleza y rectitud. Llevado a la presencia del Prefecto, se repite el esquema clásico, halagos por parte del poderoso juez pagano con promesas fáciles, y, por parte del cristiano, profesiones de fe en el Dios que es Trinidad, en Jesucristo-Señor y en la vida eterna prometida. De ahí se pasa al martirio descrito con tonos en parte dramáticos y en parte triunfales, con el añadido de algún hecho sobrenatural con el que se manifiesta la complacencia divina ante la fidelidad libre del fiel.
 Bueno, pues el caso es que a Vicente lo condenan a muerte por su pertinacia en perseverar en la fe cristiana. Lo meten en la cárcel y, en espera de que se cumpla la sentencia, es visitado por sus dos hermanas que, entre llantos y confirmándole en su decisión de ser fiel a Jesucristo, le sugieren la posibilidad de una fuga con el fin de que, sin padres que les tutelen, siga él siendo su apoyo y valedor. La escapada se realiza, pero los soldados romanos los encuentran en la cercana Ávila donde son los tres martirizados. Sus Actas no son dignas de fe.
 En Ávila, que no había una comunidad cristiana y que parece que a raíz de su martirio, el cristianismo comenzó a expandirse. Están enterrados en la catedral de Burgos. El Martirologio Romano celebra su festividad el 28 de octubre y en la ciudad de Ávila el 27 de octubre. Son los patrones de Ávila.